miércoles, 29 de febrero de 2012

Reflexiones desde el Abismo (LIbro 1) I



Reflexiones desde el abismo…
…y otras cosas.


¡El que está al borde del abismo eres tú, yo descendí a su profundidad para describirte el horror!




                                                                               

                                                                         Ur-man  Croy.




 
Índice.


Dedicatoria…………………………………………………… 

Presentación………………………………………………… 

A los lectores………………………………………………... 

A modo de aclaración………………………………………  


Capitulo I.   
Sentencias desde el abismo.  …………………………… 


Capitulo II. 
 Aforismos desde el abismo. ……………………………  


Capitulo III.
Reflexiones desde el abismo. …………………………… 


Cuando partamos. …………………………………………. 


Cuando muera. ………………………………………………  

.    






Dedicatoria.



Dedico estos escritos a mi superior y a su señora madre, los que me enseñaron a ver cuando solo miraba. Con los cuales he tenido el honor y el privilegio de compartir cosas de éste y de otros mundos.

Con eterno afecto.
¡Antártida!







Presentación.



¡Aquí estoy para decir lo que espantara al alma y de lo que jamás podrá huir!
¡La profunda interioridad del hombre superior!



A los lectores les pido que sepan obviar los errores gramaticales y ortográficos que encontrarán en estos escritos. Todo esto tiene un fundamento, solo estudié hasta segundo grado de la primaria. Si, ¡he tenido la maldita suerte de estudiar tres años en ese centro de tortura y  domesticación que los más, le dan el nombre de escuela!

Para mi satisfacción un día me echaron para siempre de allí.

¡Nosotros los menos no aprendemos, sabemos!

¿Empleo bien la primera persona del plural, o tengo que emplear la primera del singular?

¿Pedagogía?, no.  ¡Tortura!







¡Vosotros conocéis solo chispas del espíritu, pero no veis el yunque que él es, ni la crueldad de su martillo!

Friedrich Nietzsche.
¡Tu eres el hierro al rojo!
.



  A modo de aclaración.



Una obra literaria, por regla general lleva una introducción y un prólogo.
Este escrito, que no es una obra, de modo alguno desea introducir a alguien en algún lado, por el contrario valga el antónimo, quiere si es posible, sacarlo.
Un prólogo sería más o menos un discurso explicativo de una obra por aquel que la haya leído.
Solo diré, que al hombre como a la mujer en un momento de sus vidas, por las circunstancias, tarde o temprano tendrán que hacer una elección, en la cual se jugarán todo lo que ellos son, o todo de donde ellos son. Esa elección es: ¡Ser águila o gusano! Pues bien, mucho me temo que la mayoría de ellos ya eligió.
¿Qué puede elegir la mayoría, los más?
¡Eligieron ser gusanos, Para ellos, no son estos escritos; son para aquellos que eligieron volar en las alturas y no amontonarse y vivir como gusanos! ¡Para los solitarios, para los que son mirados de reojo por aquellos que eligieron no volar y amontonados alimentarse en el líquido cadavérico de su propio ser! ¡SER GUSANO!
En estos escritos, que no es una obra, se leerán cosas durísimas sobre el hombre moderno, ese robot débil y temeroso, y ese “protoculo” virtual que es la mujer hoy.
Se leerán cosas durísimas, como la vida conciente, y algo menos que la muerte conciente, por eso la cita nietzscheana al principio de este escrito.
¡El espíritu es duro, durísimo, también es bello, alegre y gracioso, esto último en el sentido heroico del término!
Solo aquellos que reúnan estas cualidades podrán comprender y adherir a lo que aquí está escrito. Esto es: ¡Las águilas, los otros no me importan!

¡Las águilas vuelan solas, los gusanos se amontonan!
¡Ser águila o gusano ésa es la cuestión!
                                                                          Ur-man Croy.
¡Sol negro!



Capitulo I:
Sentencias desde el abismo.

La reina de las espadas.

Amada ausente de lejanos mundos, reina amada, tus golpes abren heridas y caminos en lo no existente, dolores sentidos pero inexistentes, no existen porque conducen a una meta que tampoco existe.
Reina invisible, que en este y en otros mundos, combates una guerra gloriosa y desesperada, guerra cuya lucha es una música lejana que sus notas se pierden no se sabe donde.
Nosotros los nostálgicos, los incansables caminantes del tiempo, ¡Los enemigos del tiempo!, decimos que te encuentras en un lugar donde las divinas aguas descienden de las montañas del cielo, de un cielo para los mas inexistente, para nosotros los menos, asible, perceptible como tus dos misteriosos caminos, filosos, cortantes, hirientes.
Amada reina, creíamos que solo en laberínticos y misteriosos mundos te podíamos encontrar, nuestras firmes y fuertes manos, hasta en sueños trataron tu empuñadura asir, en vano fue, tu no eres de aquí, de los sueños de aquí, para lograrlos hay que salir de aquí, solo así tu empuñadura lograremos asir.

¡Sieg Heil!

 

  Virgen madre


Nosotros los hijos de la Virgen Ama, los hijos de piedra, somos como inocentes niños con expresión guerrera. Nuestra madre nos mostrará el camino a seguir mientras atrás quedará la bestia, la locura.
Nuestra Virgen Madre es de Luz, de luz increada de otro mundo, de otra realidad.
Cuando nos extraviamos, nuestra madre lloro, de sus ojos manaron cristalinas lágrimas, lagrimas que evidencian el profundo A-mor que una madre puede sentir, un A-mor que desde aquí, de este mundo es imposible comprender.
Ella nos amamantó con el néctar eterno del honor, y nos acunó en el gélido fuego del valor.
¿Qué pasó? No sé, no recordamos, nos extraviamos cuando nos fuimos de su lado, de repente nos encontramos en un laberinto oscuro y hostil; ella nos llamaba, mas nuestra sangre no la escuchaba a causa del olvido y la traición, vagamos por mil mundos de ilusión y dolor; nuestra madre por esos mundos nos buscó, y en éste nos encontró.
Ahora sabemos adonde nuestra madre está, a pesar de separados junto a ella volveremos a estar.
Nuestra virgen madre al encontrarnos, dejó de llorar, los que la vieron dicen que ahora sonríe esperando que con ella nos volvamos a encontrar.

¡Virgen Madre, tu morada que es la nuestra, nunca más volveremos a abandonar, y si este riesgo existiera, tú nunca jamás lo permitirás! 
 Nuestra Señora de Thule

Morir.


Misteriosa muerte que tiende hacia un oscuro abismo donde vagan extraviadas sombras de lo que pudiendo ser, no fue.
Perdidos anhelos que como fugaces chispas, el fatigado fuego del vivir desechó.
Querer vivir, fugitivo prisionero de esa sólida cárcel sin guardián que es el perecer.
Misteriosa muerte que serás parcial oscuridad, pues te alumbras con esa no tan pura luz de no tan lejano nacer; luz que iluminó vuestra deseada niñez.
¡Esperad luchando que se disipe esa impuesta oscuridad, porque tarde o temprano vosotros mismos pariréis la verdadera claridad que os hará ver lo que es, para que podáis soportar y cambiar la odiosa tensión de vivir y temer morir!
¡Nacer, es no ser, ser, es morir sin volver, volver, es soportar la engañosa realidad impuesta en el mismo momento de nacer!
Crepuscular posibilidad. Tenéis que encontrar lo que por eones habéis buscado y jamás hallado.
¡Lucha! Porque en cierto modo luchar es buscar, y jamás olvides que también tú eres buscado por los hacedores del mal para obsequiarte esas pesadas cadenas que es el volver. ¡Volver para no ser, para caer! 
 ¡Si no luchas, volverás, caerás!


Puros.


“Bienaventurados los que con honor, en el infierno sin cuartel lucharon, y el cielo por asalto tomaron”.
“Los que caminando en silencio, combatieron a un enemigo que con temor se replegaba”.
“Los que ayudaron a saciar el hambre, y a cambio les pagaron derramando su propia sangre”.
“Los que en este mundo en inferioridad combatieron, siempre perdieron pero jamás cedieron”.
“Los que fueron torturados, perseguidos, masacrados, y nunca se les escuchó gemir”.
“Los que sin pedir nada todo lo dieron, y a cambio a las piras,  los subieron”.
“Los que por no guardar rencor fueron condenados,  eliminados, y a pesar de eso, nunca odiaron”.
¡Bienaventurados sean esos duros entre los duros!
Vivieron hace tiempo, hoy están aquí, fuera del tiempo ¡Cataros los puros les llaman!
Hoy, nosotros los menos, sin ser sus discípulos, al recordarlos, nuestras cabezas inclinamos.
Para poder llegar a ellos te verás obligado a caminar entre esta bípeda cosa que se hace llamar humano.
Tendrás que orientarte y remontar el camino que los puros te han señalado con su ejemplo y tesón, pero ¡escucha!: ¡No tendrás a nadie que te ayude, excepto tu intrepidez y valor!
  ¡Siempre serán presencia para el hombre superior!


Horda divina.


Densos nubarrones de tierra son levantados por innumerables guerreros, cuyas figuras son recortadas en el claro y limpio horizonte.
Muchos de ellos vienen montados a caballos, la mayoria lo hacen a pie, el sol se refleja en sus metálicas armaduras encegueciendo con sus destellos.
Es un compacto y disciplinado ejército, cuyos bellos y nostálgicos cánticos les insuflan una cuota de belicosidad y valor a sus tenaces decisiones.
Al paso de su imponente marcha, el viento ordena a sus hijas las brisas sus cuerpos refrescar.
Los dioses de nuestro cielo, con sana envidia observan su compacto andar, sabiendo que allí, ellos, no deben estar.
Las bellas mujeres que a su lado están, no con poco interés miran su fiero marchar, como si buscaran a alguien que era  de allá.
Marcha ese ejército divino que va a luchar en contra de unos humanoides golen que tienen como misión preservar a los más.
Esos guerreros divinos perdiendo ganarán, sus dioses, que son nuestros dioses, su derrota solo aquí, en este mundo,  permitirán.
Por eso cuando uno de ellos muere en combate, dentro nuestro, resucita también.
¡Los nuestros!


El guerrero.


Con pasos cansados pero seguros, alguien que és, camina por serpenteantes y solitarios caminos; su polvoriento y traspirado cuerpo contrasta con la pulcritud de sus amenazantes armas.
Todo se altera ante su marcha, el viento acaricia su tupida barba, los pájaros lo saludan con sus melodiosos cantos, el sol con indiferencia tuesta su cicatrizado cuerpo.
¡Es un guerrero de una raza eterna, temida y lejana!
En incontables y sangrientos combates, a miles de enemigos venció, miles de camaradas perdió en una casi eterna guerra donde él sabe que vencerá.
Esos polvorientos caminos lo traen de regreso donde nació, donde rió y amó; mucho tiempo desde entonces pasó, su duro rostro y claro mirar se regocijan al saber que llegó.
Feroces perros le ladran, sonrientes niños le rodean; un grupo de sorprendidas mujeres se le acerca. Una le trae de comer, otra de beber, una tercera temerosa le pregunta. ¿Cuál es tu nombre guerrero?
La repuesta es clara y firme.
¡Wotan me llamo mujer!

Quien sostiene nuestro mundo ¡La voluntad absoluta!


Para ti Lealtad.


¡OH! Lealtad, deja de colmar con tu aromático licor mi ser, estoy lleno de ti, anda a alimentar a otros que creen ser y extraviados andan por ahí.
¡OH! Amada lealtad, por amarte fui robado, burlado y hasta estafado por los que creía alejados de la oscuridad, pero no importa lealtad, juntos venimos de la eternidad.
Tu me inspiras la inmensa soledad del pensar, y me haces escuchar los silenciosos y a su vez ensordecedores acordes de una música gélida que es la verdad.
¡Cara se paga la grandeza, lealtad! Los seguidores del Dios que miente y engaña, nos miran con rencor, porque esa cualidad que ellos poseen, y que ante nosotros retrocede, se llama temor.
¡Lealtad! Cuando yo pedía, no lo hacía por necesidad, pedía para saber cuan útil fue lo que había dado. Te diré con certeza lealtad, fue inútil, por algo fui traicionado.
¡Lealtad! Te agradezco el haberme regalado la sabiduría de la templanza y la templanza del saber, por eso puedo gritar. ¡Yo, el que conoce las altas y heladas cimas, los oscuros y profundos abismos, el que te repartió a manos llenas y a cambio a mis pies echaban cadenas!
¡Yo, el que posee las llaves que abren las puertas del cielo y también las del infierno, el que sin ningún interés, socorrí a los que a mi lado estaban, mientras que a mis espaldas, ellos conspiraban!
¡Con fuerza inaudita los quise rescatar, sin sospechar como me iban a pagar, a pesar que no les cobraba!
¡Cara se paga la grandeza, lealtad, y así tiene que ser, puesto que juntos venimos de la eternidad! 
Astrea, Diosa de la justicia.
 Se ausentó al comienzo del kaliyuga. Regresara por lealtad.


Reflexiones sobre algo mío.


De la insondable oscuridad del tiempo, surge un profundo y desesperado lamento. ¡No temas, todo concluye antes de comenzar, todo comienzo, es fin, toda luz, es sombra, todo bien, es mal!
Desde las abismales y tenebrosas sombras del no ver, a las infinitas claridades del saber, se debaten un sin fin de espantosos tormentos donde, tal vez, estés tú. ¿Quién eres tú? Fantasmal interrogación que inspira un misterioso temor, que se sitúa en un interminable presente que no se puede asir.
Imposibilidad para aquellos que como débiles hojas son barridos por las tempestades.
¡Pero yo si puedo asirlo, porque yo soy la tempestad que devastara hasta mi propio ser! ¡Y después, solo después de entre las dispersas e inservibles ruinas de mi ser, puedas tal, vez llegar a mí!
¡Solamente así podré saber quien eres tú!

Desde éste mundo es imposible Saber!

 

Ausencia.


Con mi inseparable y amada soledad, me sumo en controvertidos y profundos pensamientos, de los cuales emergen imágenes inconfundibles de alguien que hace mucho tiempo espero.
El indescifrable lenguaje de la nada, que todo lo colma con su impenetrable inmensidad, y el ensordecedor silencio de lo eterno, me dice que en algún lugar se encuentra. ¡Me niego a su búsqueda renunciar!
Tal vez se encuentre en una tenue brisa de un viento que no es de aquí, que no sabe que esta  extraviado aquí.
El misterio se develará cuando esa tenue brisa deje de soplar.
Ausencia de brisa.


Búsqueda.


Muchos fueron los caminos que buscándote  recorrí. Muchas fueron las veces que te encontré y otras tantas te extravié.
Borrosa es la imagen del lugar de donde partí.
La burlona risa del tiempo da por hecho que esta vez, no te encontraré.
¡Estúpido tiempo, el no sabe que ya te encontré!
A pesar que se donde estás, no me puedo acercar.
¿Adonde estas? ¡Ahí!, en ese ajeno y bello cuerpo estás, ¿como llegar a ti?
Con terquedad casi asnal, tu cuerpo deseo atravesar. Tú no eres el cuerpo pero estas ahí. ¿Cómo llegar, como robar lo que con las manos no se puede asir?
¡Tu cuerpo, tu bello cuerpo es una infranqueable barrera que el cruel tiempo entre tú y yo construyó!
¿El la construyó, o la construimos tú y yo? Yo no lo sé; solo se que a través de tus claros ojos puedo asomarme a ti, y tratar de ver, con cierto temor, como eres, puesto que en los innumerables meandros de este laberinto, que es el vivir, tu eterno y verdadero rostro olvidé.
Tus claros ojos me sugieren que por su mirada, entre a ti, que ahí, tu verdadero rostro veré.
No se como llegar ahí, pero algo con certeza sé. ¡Cuando llegue ahí, ahí me quedaré!
Polvo de innumerables caminos que el tiempo sobre mi espalda acumuló. Muchos fueron los pesares que como tétricas reliquias mi ser guardó.
¡Pronto, muy pronto todo perecerá, la oscuridad todo lo cubrirá, y yo sin ti, no me quiero encontrar; por eso la mirada de tus bellos ojos me abrirá esa puerta que da a la eternidad!
Detrás se encuentra le eternidad.


Viejo árbol.


Viejo y silencioso árbol que luchas contra el tiempo sin gemir, luchas sabiendo que vas morir, pero tu grandeza no permite rendirte ni dimitir.
Viejo árbol, tus secas ramas se extienden desesperadas por si alguien te puede auxiliar, ¡cuantos hombres en ti, se tendrían que mirar!
Las duras rocas se sienten impotentes al no poder ayudar en esta lucha desigual.
Coloso de dura madera, el tiempo con su crueldad te destruirá, pero tú sin duda de otro modo vencerás, porque esa crueldad sobre ti, no reinará.
Héroe centenario, todo tu entorno triste está, por lo que acontecerá, los coloridos pájaros se posan en tus cansadas ramas para que sus cantos alivien tu sufrir.                                      .
Viejo luchador de otro reino, el maldito tiempo, también a mi,  me quiere destruir; pero en esta guerra yo me encuentro en ventaja con respecto a ti, tu no te puedes desplazar, yo si. A ti solo te queda resistir.
Las flores silvestres y la verde hierba sienten un profundo respeto por ti, si hasta el viento no sopla para facilitarte el resistir.
Viejo y solitario árbol, te has ganado hasta el respeto del insensible leñador que al pasar te mira con respeto y admiración; yo diría hasta con temor, porque hay en tu resistir algo de divina tenacidad y extraño valor.
Viejo árbol, existe una posibilidad de poder auxiliarte, un sutil sonido que el viento sopla entre tus ramas al pasar, me dice que al pie de tu sufrido tronco unas semillas puedo encontrar.
Llevaré tus semillas a mi mundo adonde al tiempo se le tiene prohibido entrar, allí fuerte, crecerás, y fresca sombra nos darás, nuestras mujeres te cuidarán y en los días de fiesta, de adornos te cubrirán, y el tiempo nunca mas a hostigarte volverá.
¡No te rindas viejo árbol, que solo aquí, en este mundo, esta lucha perderás!


Para mis extraños compañeros: Los viejos árboles.



A un amigo.

Caminábamos en silencio  mi perro y yo tras una escurridiza y astuta fiera, que con diabólica velocidad se introdujo por secos pastizales. La mirada de mi fiel compañero siempre alerta, su rítmico jadear imponía un peculiar tono de salvajismo a nuestro andar.
Cada tanto se detenía para atrás  de los matorrales otear.
Mi arma, un arco regalado por mi amigo y señor de Katin, estaba tensa, lista a disparar.
Esta fiera, un felino cuyas huellas eran inmensas, escalofriantes, había matado a un hombre y herido a otro causándole graves daños físicos. El hombre muerto era mi padre  que yo había jurado vengar.
Toqué la cabeza de mi perro para darle tranquilidad, un olor ácido y penetrante evidenciaba que la fiera estaba ahí.
En una situación límite de peligro, la boca se seca, las manos traspiran y el corazón late más.
Los jadeos de mi fiel amigo cesaron, su mirada y la del felino se encontraron, todo estaba dicho, pensado. Vuela mi flecha, salta la fiera, ataca mi perro, la flecha en el blanco no da, hiere a la fiera que la enardece más, un zarpazo me desgarra un brazo, un segundo a mi perro le da, sus dentelladas le destrozan la garganta por donde la vida a la fiera se le va.
¡El encontronazo fue salvaje, sangriento! La fiera muerta yacía y mi perro herido de muerte gemía.
En vano con mi mano trato que su herida deje de sangre manar, su triste mirada me dice que no va más. Por la herida su vida se va, y también parte de la mía se irá.
A mis dioses les pido, que cuando muera y habite nuestro cielo, encuentre allí vivo a mi perro, para volver a cazar.
Para mis amigos: Los perros.


Para otros amigos.


Héroes no reconocidos, entrañables compañeros que en incontables peligros jamás me abandonaron. Silenciosos camaradas que por milenios a mi lado compartieron y sufrieron lo sublime de la guerra.
Leales compañeros que miles de veces, en mil batallas contra el enemigo arremetieron, y otras tantas entre ellos o nosotros cayeron. Torturante hambre, lacerante sed padecieron, desfallecientes cansancios de interminables marchas que con estoicismo casi humano, éstas y otras calamidades resistieron.
Marchamos por desconocidos y peligrosos caminos entre amigos y enemigos, entre cadáveres, que como residuos, el cruel e inflexible tiempo, a sus patas arrojaron, hasta que fueron involuntarios testigos de mi trágico fin cuando mis enemigos me apresaron.
No lejos de expectante gentío, una fría y ventosa mañana se encontraban, cuando al cadalso me llevaban, hasta el verdugo se apiadó de sus tristes miradas. ¡Luego la nada!
Amigos compañeros, héroes no reconocidos, muy pronto juntos volveremos a estar, mis dioses los rescatarán, de alas los dotaran para que vuelen hasta nuestro cielo y podamos eternamente cabalgar.
                                                                                                                                                                           
A mis entrañables compañeros, los Caballos

3 comentarios:

  1. Hola Croy, antes que nada lo felicito por sus libros, los considero complementarios con la obra de Nimrod y me han ayudado a comprender en mayor profundidad la obra de este.
    Al releer su dedicatoria me surgio una duda con respecto a esta pagina:
    http://www.quintadominica.com.ar/
    ¿Puede ser que esta haya sido hackeada o que nada tenga que ver con la madre de Nimrod? Porque se hablan cosas "raras"... que los "extraterrestres" secuestraron a Nimrod, de las "bondades" de el Papa Juan Pablo II como su sumision a "Dios", etc.
    Al principio crei que la mama de Nimrod no estaba al tanto de la Sabiduria Hiperborea pero al leer su dedicatoria me doy cuenta que no es asi, por eso queria saber su opinion con respecto a esa pagina.
    Otra "duda" es con respecto a la Historia de Belicena Villca, en muchas paginas se dice que, si bien fue escrita para orientar al espiritu, la novela es eso: una novela. Incluso se dice que se inspiro en su madre para crear al personaje de Belicena.
    Desde ya le digo que no creo que esto sea asi, para la mi la historia nada tiene de ficticio y los personajes no son creaciones de Nimrod sino personas reales.
    Es por eso que queria preguntarle si puede confirmar mi sospechas, para que mi creencia se transforme en certeza, o no.
    Poco tiempo llevo estudiando la Sabiduria Hiperborea pero me di cuenta que muchos tratan de confundir, de desvirtuar o de interpretar los hechos de cierta manera erronea, personalmente es la persona mas orientada y leal a la Sabiduria Hiperborea que conozco, por eso me interesa saber su opinion al respecto.

    Saludos y buen año

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  2. Tu canal de YouTube es muy bueno. Espero tus siguientes monólogos. Un saludo

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  3. Los dioses de nuestro cielo, con sana envidia observan su compacto andar, sabiendo que allí, ellos, no deben estar.
    Sublime. Despierta la Minne.
    Lo he seguido en su canal de Youtube, esperamos más videos. Salud.

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