miércoles, 29 de febrero de 2012

Reflexiones desde el Abismo (Libro 1) II


La estupidez.


Monigote manipulado por estúpido titiritero que engrandece a la estupidez, este es el hombre hoy, moderno le dicen algunos, progresista lo llaman otros, mi creación lo llama la estupidez.
De poca profundidad son sus ideas, cuando no oscuras, opaca su mirada, cuando no vacía, insegura y tambaleante es su marcha, mas no sabe adonde se dirige, extraviado, débil, derrotado. Con desesperación busca  un apoyo, un auxilio.
 Sus superficiales ideas, y sus no menos débiles decisiones, lo llevan a asir a la estupidez. Estupidez que dará estúpidas y engañosas soluciones a estúpidos problemas de un estúpido monigote que sin saberlo, es manipulado por un estúpido Dios que lo único que sabe hacer, es divertirse estúpidamente de su estúpido universo, donde mora  un estúpido hombre llamado por este estúpido, mi creación. Y por el creado, mi estupidez. ¡Perdón! Mi Dios.
 El hombre moderno. ¡Que asco!


Más estupidez.


Precipitadas acciones condicionan de distintas formas las temerosas actitudes que tiene el decaído humano.
Antiguos temores lo sumen en un torbellino absurdo que barren con aquellas pequeñas pero indispensables cosas que le hace creer y sentir que aún vive.
Sus débiles y arrugadas manos se tienden temblorosas hacia lugares creados por su temor.
¡Cielo le llama!
Torturantes visiones le carcomen su tormentosa alma, alma creada por un estúpido Dios, ¡O mejor dicho, por el Dios de los estúpidos!
Estupidez sin fin, que embriaga a los de limitadas claridades. Estúpidos sin fin, que anonada a los que son nada.
Se lee arriba, decaído humano. ¡Rectifico! Lo humano es decadencia, en rigor, ¡Cadencia de estupidez!
Los que no valen.  

 

Diferencia.


Cansados y tambaleantes son los pasos del hombre moderno. Esto es, del rebaño.
Turbias lágrimas vierten sus temerosos ojos, dibujadas muecas es a lo que ellos llaman sonreír,
Cansado y tambaleante es el andar del rebaño; llevan una pesada y lúgubre cruz sobre sus espaldas.
Pesada carga que le puso hace dos mil años un impostor que se hizo llamar el Dios de los humildes, de los débiles, en suma: ¡El Dios del rebaño!
¡Nosotros los menos, nosotros a los cuales el rebaño mira de reojo! ¡Nosotros poseemos las verdaderas lágrimas, las verdaderas sonrisas, lágrimas vertidas por limpios y bellos ojos, sonrisas que son la más alta manifestación de la belleza espiritual! ¡Nosotros las poseemos, dichas lágrimas y sonrisas son patrimonio de lo más bello y puro en este o en cualquier mundo!. A saber, ¡Nuestras mujeres!
Ellas son la luz que ilumina nuestra sangre, ellas son las que nos llevarán a un mundo del cual el hombre moderno, esto es, el rebaño ¡No encontrará jamás!
 Las lágrimas de un cobarde gobernante francés

 Lo más cercano a lo nuestro


Más diferencias.


Malignas y amenazantes son las oscuras actitudes de aquellos cuya debilidad y temor los hace  no convivir sino juntarse.
Sirvientes visibles, de invisible señor, cuyo implacable control los hace esclavos de su eterno rol.
Esclavos de su señor, eternos enemigos de lo que es mejor. ¡Nosotros somos lo mejor! ¡Ellos, los sirvientes, los que se juntan: lo peor!
Ellos odian y desprecian lo que nosotros amamos, porque nuestro amor es del más puro honor.
Ellos, los que se amontonan nos odian porque su amor es pasión; es pasividad ante su señor.
¡Nuestro amor es la acción donde se plasma y manifiesta el valor! ¡De los que se juntan, de los sirvientes de la pasión, donde se evidencia la esencia, la razón de ser del esclavo: el temor!
¡Temor y valor; he aquí la diferencia entre los esclavos del señor, y nosotros lo mejor!
¡Nosotros somos lo singular, ellos lo plural! ¡Nosotros somos los menos, ellos los más; los mas deseados!
¡Nosotros los menos, los mas amados!
  El fin cercano de lo que sostiene a los mas.

 

  Mas diferencia aún.


En esta no deseada soledad, que más que soledad es reclusión; me siento acompañado por miríadas de fantasmales formas que emergen a la conciencia con juguetonas y amenazadoras intensiones.
Abortada soledad por aquellos los más, que aún en pequeños trozos dentro de nuestro ser, tratan de morar, sin saber que allí se encontrarán con una abrasadora y helada tempestad que les harán claudicar.
Iracundas formas que han despertado de un milenario letargo causado por un ensordecedor silencio, cuyos sonidos se originan en un ajeno y lejano pasado, que en determinadas situaciones, esto es de soledad, tienen palpable y molesta realidad.
La soledad es un estado siempre presente en nosotros. Nosotros los menos tenemos la innata facultad de entregarnos a lo espiritual. Por eso es de suma importancia saber la sutil diferencia entre reclusión y soledad.
Recluirse es como vagar por un húmedo y oscuro bosque donde raquíticos y hambrientos animales nos miran con tristes y apagados ojos.
Por el contrario, la soledad es como una gélida llama donde sus cristalinas chispas regocijan nuestro ser.
Ser, es desaparecer a la mirada de los mas, a los ojos de los que son acompañados por el dolor, por los que sufren por estar y creer que son.
En verdad son, ¡Son un tenue sonido de su señor!
Regocijante soledad.


Para la soledad. (1)



Soledad, hace días que contigo quiero hablar, pero no se donde estás, te he buscado en los mas diversos lugares y no te he podido encontrar.
En las más misteriosas ausencias, no estás, tampoco entre la humana suciedad que es la sociedad. No creo yo que tú, amiga soledad te encuentres en esa putrefacta cosa de los más, pero a pesar de eso, hasta allí te he ido a buscar.
Te seguiré buscando hasta que te encuentre soledad, yo se que te escondes para hacerme renegar, pero no importa, a pesar de eso tu sabes hacerte desear.
Las espantosas oscuridades del averno huirán ante la luminosidad de tu mágica presencia, y tu pura luz todo lo iluminará; y no te olvides de mí, amiga soledad, que a veces camino en la oscuridad.
La brisa crepuscular parece  predecir que tú aparecerás. ¿Y si no es así? ¡Yo te seguiré buscando soledad!
¡Escucha, te diré una verdad que tú bien sabes, tú me amas soledad en cambio yo solo te deseo, es por eso que te escondes y me haces renegar!

 

Para la soledad. (2)


¡Soledad! Espantable bullicio para los que quieren estar. Para los que están muertos antes de comenzar.
¡Soledad! Bella amada de los que se cansaron de estar.
¡Soledad! Inestimable bálsamo de los que no quieren estar.
¡Soledad! Enfermedad crónica de los que acompañados quieren estar.
¡Soledad! Esposa del silencio y amiga del dolor; nosotros los que no somos de aquí, los que miramos la falsa luz sin pestañar, te damos la bienvenida, pero también te advertimos, no te nos acerques mucho, puedes quedar prisionera en las redes del amor, puesto que desde la eternidad nos quieres atrapar.
Recuerda esto soledad, ¡Nosotros no te amamos, te deseamos! Tienes que mostrarnos el escarpado y tenebroso camino que nos lleve donde tu amigo el dolor.
Tú sabes soledad, dolor sin sufrimiento no es dolor, ¡Es templanza, es valor!
¡Como no amarte!

Predicción.


Definible intranquilidad que se transformará en paralizante horror, sentirá el rebaño por revoltosos y negros nubarrones que se elevaran desde un claro horizonte. Predecirán un espantoso cataclismo que preludiará el fin de este satánico proyecto que se dio por llamar humano. Ese humano que sufre y gime bajo el peso de ese yugo. ¡La esperanza; esperanza en ese Dios que es un tiempo cansado, gastado y por consiguiente un universo fracasado; fracaso de una usurpación, de una traición!
Negros nubarrones de polvo levantará un ejército heroico de incandescente luz, de una horda divina que a la puerta de este universo está.
¡Si!, indefinible intranquilidad sentirá el rebaño, nadie podrá hacer algo por él, ni su traidor Dios, que hasta de su estúpido invento se cansó, fracasó, ¡Perdió! 
¡Se aproxima el fin!

  El fin cercano. (1)


¡Escuchad temeroso rebaño, nosotros los menos somos los que miramos a los ojos a ese apólogo del dolor que vosotros los más, sus esclavos, predican que es vuestro señor, y nosotros aseguramos que es un falsario imitador!
¡Escuchad ustedes los más, nosotros somos aquellos que no bajamos la mirada ni ante el brillo de vuestro falso sol! ¡Nosotros somos los que resistimos la disolvente mirada del mal, mirada del hacedor del dolor, que es el mismo creador al cual estáis encadenado por conveniencia y temor!
¡Yo os he advertido, vuestra suerte echada está, no busquéis adonde huir, lugar no encontraréis y no soñéis pedirle ayuda a el, no os escuchará y tened la certeza que por vosotros no luchará!
¡No todo está perdido para vosotros los más, tenéis el aliciente de morir a manos de la verdad, que es portada por una horda furiosa y divina que a marcha forzada se acerca a este mundo donde vosotros habitáis!
Siento lo que os pasará, pero yo os había advertido ya; ahora preparaos en masa a morir, y si tenéis la posibilidad de ser en otro lugar, no os olvidéis cuanto habéis sufrido acá, por creer en ese Dios, el hacedor del dolor, que os volverá a abandonar antes que por vosotros luchar.
¡Comienzo del fin!

El Fin Cercano. (2)


Para vosotros los más, todo este mundo es un enigma, ni siquiera conocéis lo que os pertenece, porque ese hacedor del dolor que vosotros creéis que es vuestro Dios, no os permitirá conocer ni mucho menos saber.
¿No os dais cuenta que sois esclavo de un copiador, de un calumniador que vuestra ignorancia y temor os hace creer y decir que es vuestro creador?
¡Yo uno de los menos os aseguro que ese hacedor del dolor no os creó, que ese vuestro Dios, os engañó, y os tiene sumido en un mundo de ilusión donde creéis que sois, pero en realidad es él, el hacedor en vosotros que creéis que sois!
No podrás liberaros de esas invisibles cadenas sin recurrir a una fuerza superior, superior a la creación, a la ilusión, en suma al hacedor del dolor.
¿Podrás llevar a cabo tamaña misión? Yo con toda sinceridad os digo que no, porque durante milenios habéis sido manipulados por ese prestidigitador que os hizo y os hace creer que sois inferior.
A pesar que no lo entendáis, os diré que habéis perdido la posibilidad de ser un Dios; pero yo nada puedo hacer por vosotros ya.
¡Adiós!
¡El fin!

Sospecha.


Pensativo y con sospechosa tranquilidad, contemplo a través de grandes ventanales el día lluvioso y gris, con sorpresa tomo conciencia que me encuentro con mi querida soledad.
Agradables imágenes se apoderan de mí; ¡no sé yo estar así! Mi mente se traslada por los laberínticos pasadizos del tiempo donde se esconden recuerdos que no he de olvidar. Son recuerdos de hechos, en los cuales nosotros los solitarios nos dejamos llevar para sumirnos en ingrávidas sensaciones y regocijantes vivencias, cual divino bálsamo nos sume en una deseada y activa paz. ¡Paz que abruptamente es interrumpida por la aparición nefasta y siempre maliciosa de los más! A saber. ¡Los humanos!
¡Esos cojos en la alucinante carrera hacia la verdad, fétidas bacterias cuyas moradas se encuentran en los templos y la piedad!
¡Era sospechosa mi tranquilidad, ya no me encuentro solo, ya no contemplo la lluvia; a través de los grandes ventanales solo se ve agua, el día ya no es gris, se tornó plomizo, y lo peor es, que hasta mi amiga la soledad se marchó sin saludar!
¡Sí, yo lo sabía; era sospechosa mi tranquilidad! 
Activa paz interior.




Despojos del tiempo.


Miro con escaso interés a eso que se les da el nombre de gente. Veo con que inseguridad se desplazan de aquí para allá, y de allá para quien sabe donde. Con pasos apurados y desconfiada mirada van.
¡Que busca esa gente, los más! Por regla general se hacen acompañar, y si se vieran solos, con desesperación infantil, buscan con quien hablar, o simplemente con quien estar.
¿Qué quieren encontrar en esa nada abismal que es el futuro? ¿Cómo lograrán encontrar algo en ese hoyo negro de inconmensurable profundidad que es el devenir?
¡Ese fantasmal no ser, incierto y cercano  donde se esconde el pasado que volverá a ocurrir!
Es patético y lastimoso ver a esa gente huir de su penoso vivir, como de una contagiosa enfermedad.
Sin querer o queriendo, cometen el mas grande error; al apostar, al optar por lo que no es, por lo que no aconteció, que ellos llaman futuro.
Ignoran que es un siniestro disfraz de ese no menos siniestro: ¡El tiempo! ¡Tiempo que los arrojará como inservibles residuos de ese fantasmal devenir para dejar de ser lo poco que son y transformarse en una porción de tiempo que es lo mismo decir una porción de él! A saber. ¡Su creador!
 Resultado de la paz-pasión.


El no tan extraño.


Tenues rayos de sol pasan a través de laberínticas ramas, el gélido viento con invisible fuerza se filtra entre los troncos de una precaria cabaña. En su interior un hombre de indescifrable edad, de tupida barba blanca, de aspecto vigoroso, disfruta el acogedor calor emanado de un pétreo hogar en el cual arden aromáticos troncos de pino. Sobre la tosca mesa de madera, el extraño hombre lee con interés un antiquísimo libro de negras tapas y amarillentas hojas.
Su origen es de un mundo perdido, de un tiempo distinto, tal vez destruido por una espantosa guerra.
 Su misteriosa escritura habla de seres heroicos, de gran estatura, de guerras sangrientas y de extrañas traiciones, de construcciones ciclópeas, y de raras costumbres.
En ciertos lugares, a éstos seres le llaman “Los eternos”, en otros, “Los de barba blanca”, también, “Los hijos de las piedras”; pero por aquí les llaman “Hiperbóreos”.
Ya el sol no alumbra, el gélido viento todo lo invade, el extraño hombre ya no lee, mira el infinito, tal vez buscando mundos desaparecidos.
El extraño hombre está seguro que ha pesar de desaparecidos, a esos mundos los encontrará.
Un superior de barba blanca.


Naturaleza.


La fiera y sombría naturaleza que premia lo primitivo y brutal, está en las antípodas del hombre de hoy. Esta cosa de vacilante andar y evidente temor, queda bajo la insensible influencia de eso que ellos dicen cuidar y respetar.
Las ingenuas y siempre peligrosas travesuras de esa a veces madre temible que es la naturaleza, lo ponen al hombre, ese Golem  moderno, ante espantable situación que evidencia el temor y no el amor que por ella dicen sentir.
Para huir de tamaño espanto corre por la única senda que le dieron a conocer. ¡El futuro!
Esa quimera que es el futuro no se lo ve, no se lo puede asir, por lo que esta cosa moderna cae en un nuevo temor.
¡Así vive el hombre hoy!, temeroso, inseguro, refugiándose de modo devocional en los nuevos templos llamado por ellos “New age”, sin darse cuenta que por su mismo terror, el manso río es hermano menor del aluvión, las pequeñas rocas, del peñón, y la primaveral brisa, del vendaval.
¡La fría y sombría naturaleza que premia lo primitivo y brutal, descargará su furia letal contra ese electrónico y moderno Golem que dice a la naturaleza amar!
  ¡Furia letal!


Caminos. (1)


Son accidentados e incontables los escollos impuestos por el hacedor del dolor, quien tiene la satánica intensión de ocultarnos la única e invisible salida que nos llevará a desandar los caminos construidos por aquellos que tienden como insectos a la proliferación sin fin. Ese hacedor de dificultades, incansable fabricante de obstáculos destinados a aquellos que ven, no ahorrará esfuerzos para extraviaros.
¡Tendréis que luchar con valor hasta la inmolación, para poder engrosar las heroicas huestes de los menos, de los que no son de acá! ¡Debéis evitar los muchos e infértiles caminos del hacedor del dolor, debéis abonar los propios con el andar nómade de los que no quieren detenerse! ¡Detenerse es bajar para claudicar, es soportar lo maloliente de los más!
Nómade andar por algo que no es de acá, ¡Pero que está!
Tormentosa y desesperada búsqueda que al morir os situaran en un alucinante y mágico mundo sin reglas, sin ley, donde deseado y ansioso nacer, apuesta sin saber a su senil fin, que es un nuevo y seguro comenzar.
¡No debéis olvidaros, que a ellos los más, les han construido caminos para andar! ¡En cambio los caminos construidos por nosotros los menos, ellos los más, no lo podrán andar jamás!
  ¡El de la mano derecha, es el de los más!


Caminos. (2)


Muchos son los peligrosos caminos por mí recorridos, nevadas montañas, tétricos bosques, candentes desiertos e interminables praderas.
Lejanos recuerdos vienen a mí; de camaradas perdidos, de guerras deseadas y no siempre ganadas, de fugaces mujeres que me han olvidado, y otras que bien me han amado.
Tirana y cruel memoria, que solo me sume en pesares y ninguna alegría. Muchas son las cosas extraviadas, y otras adrede dejadas.
Recuerdos; ¡Fría mortaja que cubre con su pulcra blancura el cadáver de lo que aconteció!
Muchos son los caminos que me quedan por recorrer, de camaradas por vengar, de guerras deseadas por ganar, de fugaces mujeres que no me olvidarán, y de otras que bien me amarán.
¡Al final se encuentra el principio!




¡Non credo!


¡No creo en ese Dios, que no es mi padre, que es el creador del cielo y de la tierra, ni en Jesús Cristo que no es su único hijo, que no es mi señor, que no fue concebido ni por obra, ni por la gracia del espíritu santo!
¡Nació de la no tan santa María, que no era virgen, padeció poco bajo el poder de Poncio Pilatos, desgraciadamente no fue crucificado, ni muerto, ni sepultado, regresó de donde es; a los infiernos, al tercer día apareció entre los muertos, subió a los cielos, esta sentado a su propia diestra, que es la de su Dios padre, no tan poderoso, desde allí vendrá a juzgar  a los vivos muertos, y no tan vivos!
¡No creo en ese espíritu santo, ni en la no santa iglesia católica, tampoco creo en la comunión de los santos, menos en el origen del pecado, ni en la resurrección de la carne, y menos aún, en la vida perdurable!
¡Así sea!
¡La mirada del mal!

 

Abismo.



Extenso y profundo es el abismo que separa el tenue y remoto pasado con los regocijantes y siempre añorados recuerdos, que por el hecho de ser recuerdos nos sumen en misterioso e incomprensible estupor, cuando no de dolor.
Profundo y extenso es el abismo que nos separa  del lugar que no deberíamos haber dejado jamás.
Añorar lo verdadero y lo bello, nuestras altas montañas, nuestros torrentosos ríos, los peligrosos y extensos desiertos, la inocente sonrisa de nuestros niños y las delicadas caricias de nuestras bellas mujeres.
Profundo y extenso es el abismo que nos separa de donde jamás tendríamos que haber partido.
Una melodiosa y susurrante voz, voz lejana, profunda, familiar; misteriosamente familiar, nos dice, en un desconocido pero comprensible idioma que el abismo se salteará, mientras en nuestro recuerdo, la bella y suave piel de nuestras mujeres no se borre jamás.
Sin dudas ellas nos señalarán el camino que nos conducirá a nuestro original lugar.
 
Nuestras bellas mujeres nos guiarán.


Desafío.


¡Nosotros, los hijos del infortunio y hermano de la desventura, nosotros los que no pertenecemos a este orden, los que todo lo conseguimos con violencia! ¡Nosotros lograremos lo absoluto, pero sucumbiremos de un modo trágico y espantoso!
¡Nosotros los sin descanso, los que no pedimos tregua, los perseguidos a muerte por la piara de  los humanos!
¡Ellos los más, los que se alimentan de la fétida envidia y beben en el lago del rencor, no ahorrarán esfuerzo para causarnos daño y dolor!
¡No importa cuan terrible y horroroso sea el daño y el dolor, nosotros los mejores, los menos, jamás claudicaremos!
¡No importa cuantas veces nos suban al cadalso y separen de nuestro cuerpo la cabeza, no importa cuantas veces rasguen nuestra carne y en el suelo nuestra sangre viertan!
¡Escuchad ustedes los más, no os olvidéis jamás, siempre estaremos en guerra a muerte contra lo que ustedes representan, que es la cobardía, el miedo y la traición, que es lo mismo que decir humano; lo cual hemos jurado combatir y destruir, hasta que no quede vestigio de ustedes en este universo, al cual también su hora le llegará! 
 
¡Lo que les espera a los más!


Precaución.



Las animales y pocas profundas tendencias humanas, hacen desagradable la vida y también la muerte.
Peligroso es relacionarse con esa lacra superficial grisácea y débil, que todo lo contamina y ensucia con su fétida cultura y dañina religión.
Nosotros, los mejores, sentimos una asfixiante y desagradable presión ante su  despreciable presencia; existe en nosotros una extraña fuerza divina y salvaje que desea destruirle.
Toda esa abominable cosa, que se hace llamar humano, se opone a todo lo bello y puro,  todo aquello, que a nosotros los menos, nos pertenece, a saber: El honor, la justicia y la verdad.
¡Estos valores, nuestros valores, son los que hacen agradable la vida y también  la muerte!
¡Cuidaos de ese engendro maligno de pasos vacilantes!, si no lo eliminas, evita su contacto, huyendo a las eternas soledades donde a esta detestable cosa, mala caricatura de un maligno y pésimo dibujante, por impureza y temor le esta vedado ir.
 
Lo que les espera a los más


El mensaje.



Un sol rojizo y cansado cae detrás de lejanas montañas. Con lo que queda de mi agotado cuerpo tras cruzar, no menos agotado desierto, me recupero bajo un sediento y  envejecido árbol.
Miro a mi izquierda y veo que se acerca volando una bella ave de azulado plumaje, que sin ningún temor y total seguridad se posa a mi lado dejando caer de su negro pico, un ajado rollo de duro y amarillento papel, en el cual se podía leer lo que parecía ser un mensaje. Tomo el rollo con cierta desconfianza mientras la bellísima ave, cual pétrea estatua me miraba. Esto es lo que se leía: “Tu nombre es KRUL. Tu perteneces a los pocos, el forjador de firmes brazos, que a  través de milenios viniste construyendo no si dolor, un indestructible puente para encontrar en el otro extremo la verdad”.
“Escúchame, Tú, que eres yunque y también martillo, que recibes duros golpes sin doblegarte jamás, que aplicaste los tuyos, por nadie resistido; SYDIR es mi nombre, soy una mujer que siempre se recuerda de ti”.
“KRUL, ¡No obligues a nadie el puente cruzar! ¡Nadie a quien obligues, soportará la verdad!”.
“Tu no lo sabes, pero pronto tu misión concluirá”.
“Siempre lloro por ti; a mi, no se me esta permitido saber porque te ausentaste de aquí, pero se me dice que pronto regresarás a mi. Hasta pronto KRUL.
¡Cuídate de la ilusión!
Un escalofrío; un frío calido diría yo, me corrió por la espalda. No sabría como decir, como explicar las diversas sensaciones por las cuales pasé. ¿Estupor, alegría, nostalgia, tristeza? ¡No se, no se! Una fuerza desconocida se apoderó de mí. No lo soporté más y en silencio comencé a llorar.
La bella ave de azuladas plumas volaba hacia el rojizo horizonte. Con la vista nublada por las lágrimas la seguí hasta no verla más.

  Ave de otro mundo, ¡De nuestro mundo!


La niebla.



En la cautivante espesura de la niebla se perciben confusas sombras que surgen imponentes de profundos precipicios, precipicios que no son otra cosa que antiquísimas heridas abiertas en la tierra.
Con una fuerza misteriosa la incolora niebla con sus amorfas imágenes, con sus imperceptibles desplazamientos, da la certera impresión que a alguien busca. Su engañosa soledad seduce a aquel, que sin saber, en sus redes cae.
Eficiente es su acuosa y delicada consistencia, que sugiere la imagen de un gigantesco y enmarañado laberinto, en el cual prisioneros podemos caer.
¿Y si no es así? Tal vez, la espesa niebla no sea otra cosa que borrosas formas olvidadas de un Dios que ha perdido su poder, cuyas tristezas y dolor han dejado huellas que se manifiestan tétricamente en la superficie de la tierra; huellas que ellos los más, les dan el nombre de precipicios, valles y montañas.
Tal vez la niebla sea ese Dios que busca en los hombres ese poder que perdió.
 
  ¡La niebla es un abismo acuoso!


Las sombras.



En lejanas e indefinibles regiones, de enmarañadas y oscuras montañas habitadas por misteriosas  sombras, se pueden encontrar antiquísimos tesoros de sabiduría olvidada, las cuales el hombre moderno, esto es, el hombre débil no encontrará jamás.
Imponente y destructiva es la sabiduría de estas sombras.
Sombras, maestras terribles e insobornables, adonde el hombre antiguo de hoy recurre cuando los abrumadores rayos de la falsa luz interfieren en su limpio y profundo mirar.
El hombre antiguo de hoy, debe buscar y consultar a esas sombras.
Valor infinito deberá poseer, pues es impenetrable y oscuro su rostro, que son los rostros del hombre mismo; rostros que el hombre extravió al comienzo del tiempo en impenetrables y laberínticas montañas que ya no están.
¡Busca hombre busca, en esas montañas que ya no están, y si encuentras a tu sombra, no la vuelvas a extraviar!
 
 
 ¡La sombra extraviada eres Tú!



La grieta.


Borrosos y lejanos recuerdos se hacen presentes en mí. Recuerdos que se confunden con imágenes que hasta dudo que pertenezcan a mi.
Al entrar a este mundo, nosotros dejamos atrás una grieta angular, no material, cual ciclópea herida causa un espantoso dolor a la tierra. Grieta cuya brumosa salida, oculta un espantoso y enloquecedor misterio.
Mucho tiempo desde entonces pasó, vagabundo fue nuestro existir.
Un gigantesco dedo nos señala ir, donde todo nos es ajeno y hostil. Gigantesco e invisible índice, de no menos gigantesca mano, que ni hoy, ni nunca, tenemos que asir, a pesar que señala donde nos obliga a  ir.
 Hoy nosotros, los menos, sabemos donde ir.
Agradables y misteriosas voces, provienen de la suave brisa y del sonido de un cristalino río, de un casi descifrable y misterioso lenguaje que nos susurra donde se encuentra esa brumosa grieta angular por donde será posible escapar.




¡Encuentra el pétreo ángulo recto, y podrás escapar!

Las piedras.


El milenario e inquietante misterio que esconden las piedras, es insondable para el opaco y escaso conocimiento humano, (si le es dable al humano conocer), conocimiento que se opaca aún más ante la magnificencia de su bella solidez.
Como  un pétreo y eterno Dios, intenta revelarnos secretos escondidos en su inalterable silencio.
¡Viajero! Tú que eres ducho en descifrar los misteriosos mensajes de la naturaleza, ten tus ojos y oídos alerta, los invisibles dioses, a través de ellas, te guiarán valiéndose de su dura e inocente tozudez. Trata de descifrar su musical lenguaje que el iracundo tiempo e inmutable viento genera através de sus grietas al pasar. Trata de leer en su granítica piel el lenguaje, que cual sagrados grabados, el cruel tiempo, ignorándolos marcó.
Viajero, esas rasgaduras, son análogas a tu interior.
¡Horrorosa coincidencia que tal vez no tenga fin!

Las piedras tienen registrado tu verdadero rostro.

La caverna.



Turbadora verdad, monolítica presencia de lo que fue, de lo que ocurrió.
Tiempo y espacio, laberíntica y férrea prisión, que con sus invisibles tentáculos apresan lo que nosotros, los menos, queremos ver para trascender.
En algún lugar existe una  profunda caverna que se abre como una vieja herida en la tierra. En esa caverna hay una invisible puerta adornada por un sin fin de sólidas estalactitas como si fueran gigantescas agujas que tejen su oscura profundidad, profundidad que esconde la verdad.
Subterráneo universo sin sol, subterráneo y seductor clamor; alguien la sitúo ahí, ¿fuiste tú?, ¡Tierra, mala madre, monstruosa e infernal, esa caverna que es una herida imperceptible para ti, encontraré!
Una fuerza divina me persuade a buscar. Perceptible es la verdad.
Tu sutil velo caerá y  la invisible puerta mostrarás.

¡El ángulo pétreo se encuentra ahí!





La imagen.


No sé si fue en un sueño, o alguien me lo contó en un sueño; que, en un escarpado lugar, medianamente cerca de aquí, donde confluyen dos caudalosos ríos que bajan serpenteantes entre indiferentes rocas, en sus limpias y arenosas playas se distinguen no muy claras, pequeñas pisadas presuntamente humanas. La dirección de sus huellas sugiere proceder de una pequeña caverna casi invisible por la tupida vegetación del lugar.
Se me hizo saber que son criaturas casi humanas de un mundo subterráneo y misterioso, que le temen al hombre porque este diezmó su pequeña raza en una sangrienta guerra que ya nadie recuerda, que se olvidó.
Se me aseguró que lucharon por una imagen femenina, una imagen de otro mundo, de otra realidad; imagen incolora, diamantina, que es la representación de la eternidad, qué contiene todas las repuestas a las mas espantables preguntas, preguntas que ningún humano tendría el valor de formular.
También se me dijo que esta pequeña raza posee la antiquísima imagen, y que ninguno de ellos pregunta alguna se anima a formular.
¡Nosotros los menos debemos esa imagen rescatar, porque somos los únicos que tenemos el valor de preguntar!


Hécate. Ella sabe cual es el camino.


 

El encuentro.


En temidos, desconocidos y enmarañados bosques, habitados por difusas y amenazadoras formas, alguien que se busca, circunda un ficticio mundo oculto por verdosos y misteriosos follajes. Buscando, y a su vez, buscado por frustrados anhelos y alegrías que no fueron.
A veces, desde esa bruma, se perciben voces y lamentos de desconocido origen y de difícil comprensión. Voces que parecen indicar el correcto camino que lo llevará a un solitario lugar en el cual encontrará una vieja morada cuyo anciano y cansado habitante, le hará recordar inconfesables pecados que no fueron tales, de hirientes mentiras, que hoy, se las tiene como magnas verdades, de amores traicionados, de lealtades no demostradas y de juramentos olvidados.
¡Lucha, lucha contra esas tenebrosas formas, y después de morir en el enfrentamiento entenderás el mensaje dado por ti mismo!

 Escalera hacia el enmarañado interior del ser.

Alborada.


Incolora alborada, fantasmal posibilidad de infranqueable fin, enmarañada cárcel de los que desean ser. ¡Ser sin saber, es no ser! ¡Endeble red de los caídos que no quisieron caer!
Alborada, principio y fin; delicados y tenues son los hilos de donde hala el porvenir, venir por algo que no es, ocaso de una intención de ser. ¡Ser es saber, ser es no caer, es no tener principio ni fin!
¡Inconmensurable es el camino que comienza sin comenzar!
¡Espantable situación!
Alborada, tiendes a un absurdo ocaso, que con su no menos absurdo futuro, aprisionan con sus invisibles y duras rejas al ser.
¿Cómo se es? Descubriendo  en la polícroma existencia, la luz que ilumina los intrincados y oscuros caminos del ser. ¡Ese ser asfixiado  por gelatinosos abrazos; abrazos que los más, llaman perdón y pasión!
¡Alborada, incoloro ocaso sin posibilidad!


 ¡Alborada; el hombre superior es alborada y ocaso!

¡Los que no valen!


Me encuentro sentado meditando, cuando de repente siento una rara y gratificante sensación; en el acto me doy cuenta de qué se trata, ¡Estoy solo!
Como dije, meditaba sobre el deseo casi obsesivo, que ellos los más, tienen de acercarse a nosotros los menos.
Es en ese preciso momento que veo pasar un grupo de residuos humanos gesticulando, eso  que ellos llaman hablar.
Delante de pintoresco grupo, (pintoresco por la variedad de colores de sus indumentarias), caminan con falsa superioridad, cuatros “serios” e hipócritas sacerdotes, (lo de hipócritas sin comillas). Enseguida me doy cuenta de que se trata. ¡Se trata nada menos que de ellos, los parteros de lo débil, y lo estéticamente feo; perdón, de lo antiestético, puesto que lo estético siempre es bello! ¡De los defensores del mestizaje y el bastardismo, los reivindicadores de tullidos y lenguas bola; en suma, los defensores de… ¿Cómo les llaman ellos?, creo que minusválidos; a los que yo llamo los que nada valen!
¡Huyamos de estas cosas que todo lo contaminan con su pasión y perdón! ¡Quieren contaminarnos, es por eso que a nosotros se quieren acercar!
¡Huyamos a las solitarias alturas, allí ellos no podrán llegar y les será imposible nuestro lugar contaminar!


 ¡Los que carecen de voluntad!

Repugnancia.


¡Masa amorfa y temerosa son los más, esos de inconfesables designios que se hacen llamar seguidores del señor!
¡Fijaos en sus miradas cuando salen de los templos, donde les destemplan el honor!
¡Fijaos, tienen la misma mirada de él, de ese roedor de espíritus, de ese ser lechoso que se hace llamar hijo del señor! ¡Señor de aquellos que fueron y serán efecto de una traición primordial, de aquellos a los cuales les rechinan los dientes por el sufrimiento y el dolor! ¡Señor de aquellos que fueron, son y serán vomitados por todo lo que es honor y valor!
¡Su falsa inocente mirada os ha hecho creer que es la más pura bondad, cuando la verdad es, que es la misma esencia de la crueldad, cuya morada se encuentra en lo más profundo del mal!
¡No temáis a ese hijo de la estafa y la traición, su fortaleza y poder, no están en el; esta en vuestro temor que la enseñanza de este roedor os hace creer que es amor!
¡Gelatinosa babaza de espantable hedor es lo que vosotros sois, si creéis en ese señor!


 ¡Los que eligieron amontonarse! 



Lo dañino.


¿Qué es todo aquello que férreamente nos toma de cualquier parte? ¿Qué es aquello que con fuerza increíble nos quiere doblegar y hacer claudicar?
Os diré que es, ¡Es todo aquello que tiene origen en lo humano!
¡Es de allí de donde parten sus más bajos y malignos sentimientos! Por donde se desplaza esta cosa, los verdes campos se convierten en fétidos basurales, los frondosos árboles se secan y las bellas flores se marchitan.
Un halo, amorfo y gelatinoso, que ellos llaman alma y nosotros basural, es lo que contamina nuestro reducido entorno. Un halo, que nuestras cansadas narices, perciben con penetrante hedor.
Ese halo, esa alma, es un imperceptible e invisible crisol donde hierve y se funde la materia prima, que es el amor,  la pasión y el dolor, que por alta destilación dan como resultado, la maldad, la envidia y el rencor.
Tenéis que evitar que os contamine ese halo, ese hedor, ¿Cómo?
Aquí va: ¡La impiedad y el valor!


 Solo al hombre superior le es lícito tener piedad; no por bondad, ¡Por ser superior!


¿Niños?


¡Cuidaos del temible y certero juicio de los niños!
Ellos son puros, pero también temibles, detrás de su profunda inocencia, se esconde un feroz y despiadado juez de juicio imparcial, duro, secular. Son ancianos sin edad, ignorantes de las cosas, con innata sabiduría del ser, aún ignorando que poseen saber.
Vienen de otro mundo, de un mundo misterioso y gris, que se le da el nombre de otra vida. Llegaron a este mundo porque quienes los  llamaron construyeron un invisible puente, cuyos materiales fueron, son y serán, el dolor, el egoísmo y el temor, que solapada y arteramente se esconden en un lugar que los más llaman  amor.
Infantil subir de un senil caer. Infantil ser de ancha sonrisa en la cual se esconde una profunda seriedad por la que ellos optan, ante los que los han traído a este mundo ¡Padres se hacen llamar!
Son estos padres, los consumidores de secreciones, que en un festín de sudor servido en un banquete de compartido placer (llamado por ellos hacer el amor) los que por poseerse traen a este mundo lo que en un futuro cercano (hoy diría yo), con infantil sonrisa de niño, será un espantable horror.
“Niño” de la resistencia libanesa (Hezbollah).

 

Falta de valor.


Quejosas y balbucientes voces se oyen provenir de profundas y obscuras lejanías. Palabras que reprochan de modo irrefutable hechos que vosotros os esforzáis por negar. Lejanas voces que hacen ecos en vuestros muy convincentes deseos, que os encadenan cada vez más a lo que aconteció.
¿Qué es eso que aconteció y que no podéis, o no queréis recordar? ¿Qué es eso que con un invisible hierro al rojo, el tirano tiempo os marcó? ¡Os responderé! ¡Fue una trágica obra en la cual vosotros fuisteis y sois extraviados actores, y a la vez temerosos espectadores en este viejo y mal oliente teatro que es la creación! ¡Nefasta obra de mentiras y traición cuya máxima expresión se encuentra en vosotros, los que dicen sentir amor, cuando en verdad lo que os une es el temor!
Tenéis que tener valor para escuchar esas voces sin temor, para reconocer el error y revertir tal situación.
¿Estáis dispuestos a tal acción? Yo digo que no, porque estas cautivo en las redes del amor, feliz de ser actor de esa pésima obra que es la creación abortada de la mente de vuestro señor, que está siempre presente en vuestra amada señora que es la pasión, ¡Perdón!, quiero decir, vuestra prisión.
 
 La lúgubre interioridad del que le falta valor


Lo nefasto.


Esas decrépitas lacras que se hacen llamar sacerdotes, también dicen ser los portadores de la palabra de ese otro falsario   - que se dice hijo del señor. – Señor de los débiles y de los esclavos (obviamente). ¡Estos parásitos mienten cuando dicen que su maestro el crucificado (desgraciadamente no lo fue) predicando decía que era el alfa y el omega! Digo yo. ¡El principio y el fin de la más grande e inconcebible mentira por la que haya optado hombre alguno!
¡Ese falsario no es alfa, ni beta ni nada; estos seguidores de esta nada, esos seres tenebrosos, estos apólogos del dolor y el temor, han llegado a tal grado de perfección al actuar de buenos, que el rebaño (esto es los más) ven en ellos al mismísimo señor!
Sin dudas tiene que haber un error en el orden de las palabras de la frase “en el culo del mundo”, haciendo alusión a algo lejano; se tendría que decir, ¡El mundo es un culo! Lo que llevaría, a la conclusión sin temor a error, que a estos mercaderes de la ignorancia y el temor, los habrían cagado.
¡No hay palabras para calificar a estos negros parásitos, maestros del dolor!
¡Cuidaos de estos parásitos que tienen la mirada en el culo del mundo; creo que vaticano le llaman! ([1])

 Vaticano. ¡El culo del mundo!



[1] Perdonadme los términos. ¡Y si no me perdonáis, no me importa!

Resistir


Lejanos acordes de una música estremecedora y heroica, es escuchada por nuestra sangre como regocijante bálsamo para los que aún luchamos acá.
Música que se propaga por todo este ilusorio universo. Música cuyos acordes son causados por ensordecedores tambores y penetrantes bronces. Música que a su son, marcha un ejército celeste y eterno, cuyas filas nosotros engrosamos.
Es un ejército de temibles guerreros, de disolventes  miradas que nos han ordenado resistir en esta guerra cósmica, demencial y espantosa, donde está y siempre estará en juego la eternidad.
Hace eones en una espantosa guerra, un duro e implacable enemigo, en un tiempo no lineal,  nos empujó a este tiempo, a este mundo donde luchamos hoy.
¡A marcha forzada nuestro ejército viene hacia acá!
¡Para nosotros los menos, la actitud heroica aquí y ahora, es lo que nos hará acceder a lo eterno, por que solo en el presente se  encuentra la eternidad!
 ¡Resistir!


¡Peligro!


La noche es clara, la luna como un ojo del cielo, alumbra con su luz grisácea y ajena el agradable paisaje. Esto me sume en una misteriosa felicidad que hace mucho, mucho tiempo está ausente en mí. Mi caminar es algo pesado, cansado diría yo. Sumido en extraños pensamientos, sobre ese elíxir de lo solitario que es el peligro, llegué a una conclusión, a una verdad (todas nuestras conclusiones son verdades, que a nosotros los menos, a los que desean eliminar, tarde o temprano nos llega)
¡Nosotros nos sentimos orgullosos del peligro, es el abono que nos hace crecer fuertes alas para elevarnos por encima de aquellos que viven y mueren arrastrándose como gusanos!
Nosotros, al peligro lo miramos a los ojos con fría expresión. Ellos los más, los que no tienen valor para mirarnos de frente, se hicieron para la tierra, para arrastrarse por su superficie, por eso son superficiales.
¡Bienvenido sea el peligro, no lo hay suficiente para nosotros! Ya lo dijo uno de los nuestros. “Lo que no me mata me hace mas fuerte”.
Para nosotros, ni en éste, ni en ningún mundo existe algo a lo que le temamos, es por eso que nuestra voluntad es infinita.
Ahora es liviano y descansado mi caminar. ¡Perdón, mi volar quise decir!



La soledad es un espejo donde se mira la nostalgia.




Una orden.

¡Os pregunto!
¿Dónde quedaron los rápidos y cristalinos ríos? ¿Que fue de los verdes prados, de vuestros niños, de vuestras bellas mujeres? donde quedó todo aquello, ¿Os extraviasteis, fuisteis embaucado?, Yo os diréis ¡Fuisteis robados; los ladrones fueron los hijos de la mentira, los cansados, los que preservan al rebaño, los instructores de pastores!
¡Preparaos para recuperar lo que es vuestro, no pidáis lo que os han robado; ellos piden, nosotros tomamos!
 ¡Preparaos para luchar por lo vuestro, están prisionero en lo más profundo de vuestra alma!
¡Preparaos a tomar el alma por asalto, vosotros sois ducho en eso; pero escuchadme, quien lucha por la justicia y la verdad siempre es inmolado, y vosotros sois justos, pero no solo eso, también sois osados y valientes, y esta certeza es la que hará que no seáis  nuevamente robados, y recordad que la vida os es ajena, y que solo la muerte os pertenece!
Pues bien, tampoco os dejéis robar la muerte.
¿Entendéis?

¡No te dejes robar la muerte, lucha por ella!
 

Sacrificio.


¡Nosotros los menos, los guerreros del silencio, los que combatimos en la mas grandiosa soledad; somos pocos, muy pocos, extremadamente pocos!
¡En este mundo, nosotros los nostálgicos, los guerreros del silencio estamos designados al sacrificio, y al martirio; es nuestro duro destino, el destino de los menos, los mejores, que seremos recompensado en otro mundo, tal vez no tan lejano!.
Nosotros los pocos, los inquietantemente pocos, lucharemos hasta el fin con la trágica certeza de perecer. ¡Pereceremos si, sobre los cadáveres de nuestro enemigo, o de nuestra  sangre!
A nosotros se nos ha encomendado una dura y heroica misión; la de reivindicar y rescatar a los pocos que no saben que son, y si lo saben no podrán encontrar el invisible y no recordado camino que conduce a nuestra verdadera tierra, tierra la cual nunca más abandonarán.

¡Al valor le es afín el honor, y no el rencor!


Para algunos que pueden llegar a ser.


Pálidas y difusas imágenes, como si fueran gelatinosos seres pasan delante de nosotros.
A veces algunos de los nuestros siente temor, otras veces compasión y en otras, las más, rencor.
¿Qué otra cosa se podría sentir por el hombre hoy? ¿Qué otra cosa podría inspirar esta sombra difusa y débil?
Extraño sentir por tratarse de alguno de los nuestros. ¡Parecería ser que algo necesitaran de esta cosa!
¿Tan insoportable e inextensa es la soledad?, a pesar que es nuestra, de ella, no se saben aprovechar.
¡Escuchadme, vosotros pertenecéis a los menos, vosotros habéis sido paridos por la eternidad y adoptados por la soledad! ¡Tendríais que daros infinita vergüenza plantearos estas cosas, para vosotros las cosas no son las cosas, vuestras cosas, las verdaderas cosas están aguardando que las vayáis a recoger , pero no podríais lograros , si no vencéis la invencible fuerza que esos pálidos y difusos seres han construido a vuestro alrededor!
¡Vamos, vosotros pertenecéis a los pocos, a los que se extinguen, vosotros podéis haceros, pedidle ayuda a vuestra madre adoptiva la soledad, ella os aconsejará como vencer esa invisible fuerza que es el temor, la compasión y el rencor!
 ¡Solo hay una oportunidad, los dioses tienden su mano solo una vez!

Ecce homo.


Nosotros, los que caminamos sobre helados y quebradizos lagos, los que nos movemos entre puntiagudas espinas sin causarnos herida alguna, los temidos, los cazadores de tenebrosos demonios; a veces, quedamos paralizados ante la fétida hediondez del hombre moderno. ¡Hombre que todo lo ensucia, degrada y corrompe; golen moderno, que con sus cansados pasos todos los caminos pisados por él quedan estropeados, arruinados; sus lagañosos ojos y vidriosa mirada, lo que observan, lo opacan y degradan; La pulcra belleza de las flores, ante la imposibilidad de huir temen y se marchitan!
¡Todo se corrompe ante la presencia de este golen maldito de putrefacta alma, plastificada sangre e insoportable hedor!
¿Cómo liberarse de estos gelatinosos tentáculos que le dan el nombre de modernidad? ¡Modernidad modelada y realizada por este inmundo muñeco que hasta sus sucias vísceras se espantan ante la basura que come!
¡Igualdad, pasión y perdón es lo que esta hedionda cosa predica! ¡Oh Dioses, ayúdennos a diezmar esta marea cloacal sin que nos toquen con su lechosa pigmentación, ni nos inunden con su rancio sudor!




 ¡He aquí la inmundicia!

Casi nada que hacer.


Nosotros los que caminamos bajo los incandescentes rayos del sol y en impenetrables oscuridades, los que casamos en misteriosos y terroríficos mundos, los que recorremos incontables universos de absurdas construcciones, ¡Nosotros, los menos no tenemos en este mundo de los más, nada que decir y escuchar, tenemos pocas cosas por lo cuál luchar y ninguna que amar!
¡Somos los eternos odiados y nunca amados, los repetidos candidatos al patíbulo, a la persecución y al tormento! ¡Nosotros los que aquí estamos de más, los que siempre estando presentes, hacemos agradable el estar, siempre y cuando no nos hagan hablar!
Felizmente pronto nos iremos, ya no hay nada aquí que salvar, pero sí algo que rescatar, algo que a nosotros siempre el camino nos señaló. Nosotros los menos sabemos que son nuestras bellas y sonrientes mujeres, las que siempre en éste mundo nos iluminaron, nos cuidaron y nos amaron.
 
Nuestras mujeres son la custodia que iluminan nuestra sangre.





Apego.

¿Qué es eso que no les deja ver, que no les permite crecer?
Nosotros los menos sabemos lo que eso es; existe en lo mas profundo del ser, son mezquinas tendencias que opacan toda relación amena y profunda con aquellos seres de radiante pureza que necesitan de la gratificante pulcritud de eso que nosotros, los menos, llamamos a-mort.
¿Dónde se encuentra eso que no los deja ser? ¿Donde se encuentra esa heterogénea enfermedad que fue traída e introducida por el gélido viento del terror?
¡Terror a la autovaloración, a la autoafirmación, en síntesis, a la templanza, a ser superior, a ser mejor!
Es a la inmensa soledad a la que ellos temen, la que les hace creer que se aman, mientras se les escurre entre los dedos de sus crispados puños la posibilidad de ser. De ser a-mados.
Les será imposible a los “con ego” esto entender, porque han sido contaminados por eso húmedo y oscuro, ha saber: ¡El apego!

El apego es estar pegado al otro.



¡Alerta!


Vosotros que ha pesar que ocupáis un escalón mas bajo que nosotros, os consideramos nuestros iguales puesto que también restáis.
Tenéis que estar en alerta y ¡Cuidaos de aquellos los más, los que suman, son almas carroñeras que se alimentan con las sombras putrefactas de la ilusión! ¡Cuidaos de ellos, por ellos seréis odiados y temidos, y cuidaos especialmente de la mujer, ella ama u odia, no tiene término medio y como vosotros no podéis ser amados, por ellas serías odiado!
¡Reflexionad, vosotros los menos estáis condenado a vivir y morir en soledad; y tened presente que si os merecéis, por aquellos que no están extraviados y que de ti no se han olvidado serías amado! ¡Y no olvidéis esto! Nosotros fuimos arrancados mientras nos paría la eternidad, para ser esclavos de la ilusión.
¿Entendéis? 

 No hay espiritualidad más grande que la seria inocencia de un niño.

  

Para algunos Nacionalistas.


El nacionalismo es algo íntimo, es un sentimiento, como sentimiento, es el reflejo de algo nuestro, de algo que nos pertenece y que se manifiesta en el contexto de una región y de una raza, que se relaciona estrechamente con la idea de patria. Para nosotros en esta raza, lo determinante no es el aporte genético como sí lo es el aporte espiritual.
Este sentir se apoya, se funda, se nutre de la familia. La familia, en el orden natural, es anterior a la nación, y por ende a la patria.
Por ésta y otras razones nosotros los menos, aceptamos la amistad de aquellos que se dicen nacionalistas, sin considerarlos nuestros camaradas.
Apelaré a un simple lenguaje para que ellos nuestros amigos se ilustren.
Para nosotros, en éste mundo, la patria no sólo está constituida por ríos, valles, montañas y bosques; también la constituyen nuestros padres, nuestros hijos, hermanos y amigos, también la mujer que amamos.
Las dimensiones de éste mundo son tres. A saber: altura, extensión y profundidad.
Para nosotros, los menos, un nacionalista espiritual, debe tener altura ética, recta extensión y profundidad espiritual.
Por el contrario cristianos nacionalistas, ustedes engrosan las filas de los más; ha pesar que ustedes tanbien, son valientes honorable y honestos.
El cristianismo apostólico y romano con su lacra de negro, les ha construido una cárcel con sus tres dimensiones, que son: bajeza moral, torcida extensión y negrura espiritual.
¡Vamos amigos nacionalistas cristianos, sean nuestros camaradas, tenemos el mismo origen, y el mismo enemigo!
¡Reflexionen!

 Nacionalistas rezando en misa.



Agobio.


Cansado y algo triste ¡Perdón, acompañado quise decir!, porque no sé si se sabe que a nosotros la falta de soledad nos entristece.
Existe una raza de agobiadores, expertos en agobios, que con espurios medios tratan de que nosotros, cazadores milenarios, descendamos a oscuras profundidades donde moran las mas deseadas presas por nosotros buscadas. Presas que han sido alimentadas, y mantenidas con nuestra pureza, con nuestra alegría y  con nuestra inocencia.
Nosotros los que caminamos hacia atrás, mirando sin querer a aquellos que lo hacen en sentido contrario. Los agobiadores, los que proveen de alimento a las nefastas sombras que moran en lo más profundo y oscuro del ser.
Nosotros, cazadores milenarios, descenderemos mas profundo aún, eliminaremos a esas nefastas sombras y recuperaremos nuestra alegría, nuestra pureza y nuestra inocencia.
¡Ya no me siento ni tan cansado, ni tan triste! ¡Perdón, acompañado quise decir!, porque no sé si se sabe que la soledad es alegría y ambas hacen a la libertad.


 
Expertos en agobios.

Lo marcial


Para nosotros los guerreros, la lealtad es el puente, el nexo que tenemos con el orden espiritual.
El valor es lo que lo sostiene, la muerte heroica es el acto; es la más pura manifestación a la que un guerrero debe tender.
Con tales cualidades, este  acto indefectiblemente se da en la adversidad y jamás  en un contexto de favor.
Un acto heroico, a no dudarlo, siempre lleva de compañera  la muerte.
Solo desde este orden podemos aprehender lo trascendente de lo marcial; de la creación artística de la guerra.
¿En que lugar un guerrero crea su obra de arte?
¡En el campo de batalla, allí, en ese extenso lienzo, nuestro pincel es la espada, los colores son la sangre de nuestro enemigo y la nuestra propia! Y el último toque de esta obra debe culminar con nuestra aspiración.
Morir en tales circunstancias, es dejar de ser hombres para mutarnos en algo totalmente trascendente al plano material. ¡En un Dios!

¡Artistas marciales!
 
“No esta muerto lo que yace eternamente, y con el correr de los eones, hasta la muerte morirá”.

P.H. Lovecraft.







 “La esencia del terror se manifestará cuando el mal se refleje en el espejo de la eternidad”.
                                     
                                                                   Ur-man Croy.







8 comentarios:

  1. Hola Croy,
    Cuando hablas en el apartado Abismo del recuerdo de lo verdadero y bello, de nuestros niños y bellas mujeres,¿ te refieres a una vida anterior en este Universo del Uno, pero después del encadenamiento de los Espíritus?
    Entiendo que es así, pues en la Patría del Espíritu no había Hombres y Mujeres, si he entendido bien los Fundamentos y El Misterio de Belicena.
    Rogaría me aclaráras esta cuestión, pues despierta en mí una gran inquietud.
    SALUDOS.DANI

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    1. Nimrod de Rosario en su libro "Historia Secreta de la Thulegesellschaft", nos explica:

      -Primero: Los “Hiperbóreos” son miembros de una Raza Cósmica en la cual existe una diferenciación sexual. Esta afirmación significa solamente que sus miembros son masculinos y femeninos EN ESTE UNIVERSO; nada podemos saber sobre lo que ocurre fuera de él.
      -Segundo: El sexo, entre los Hiperbóreos, no cumple la función de procrear. La Raza no ha disminuido desde que se halla en el cautiverio material PORQUE ES INMORTAL; pero tampoco ha crecido.
      -Tercero: El sexo de los Hiperbóreos nada tiene que ver con la diferenciación en pares de opuestos que caracteriza la creación del Demiurgo. La venida, y el posterior cautiverio, de los espíritus Hiperbóreos, es mucho más reciente que el origen de la creación del Sistema Solar; para no hablar de la colosal antigüedad del Universo de El Uno. Cuando ellos penetraron por la “puerta de Venus” ya la creación estaba consumada, los opuestos separados y el hombre u homínido habitaba la Tierra. No es correcto, pues, atribuir a los Hiperbóreos una ANDROGINIA PRIMORDIAL. Quien pasó por una etapa evolutiva andrógina es el pasú. En la memoria genética está grabado este proceso, que también puede reconocerse en la fisiología humana observando la bisexualidad glandular endocrina; y por eso en las composiciones culturales se entremezclan los dos ascendentes mnémicos: el genético del pasú y el minneico del hiperbóreo. Ya explicamos que la cultura surge de combinaciones semejantes y no será difícil comprender ahora por qué aparecen confusas las imágenes religiosas de Shiva y Kaly. LOS ESPÍRITUS HIPERBÓREOS SE HALLAN ABSOLUTAMENTE DIFERENCIADOS POR SEXO. SIEMPRE HA SIDO ASÍ DESDE QUE LLEGARON AL UNIVERSO FÍSICO, Y NO HAY NINGÚN REGISTRO QUE PRUEBE LO CONTRARIO. EL PASÚ, EN CAMBIO, HA PASADO POR UNA ETAPA EVOLUTIVA EN LA CUAL SU CUERPO ERAANDRÓGINO, MUCHO ANTES DE ARRIBAR A UNA DIFERENCIACIÓN “BIOLÓGICA” DEL SEXO. PERO EL ALMA DEL PASÚ NO POSEE SEXO. PUEDE ENCARNAR INDISTINTAMENTE EN CUERPOS MASCULINOS O FEMENINOS.
      -Cuarto: Hay, entonces, espíritus hiperbóreos masculinos y femeninos. Sin embargo siempre nos referimos especialmente a la figura del virya despierto como “héroe” o “guerrero”. ¿No hay acaso mujeres hiperbóreas, es decir espíritus cautivos femeninos encarnados en los cuerpos físicos de las mujeres pasú? Para responder debemos tocar uno de los aspectos más ocultos del Misterio de Amor: la Sabiduría Hiperbórea afirma que la caída primordial fue protagonizada de manera abrumadoramente mayor por los espíritus masculinos que por los femeninos, quienes quedaron encadenados a partir de allí a la evolución del pasú. Siendo así, ¿qué fue de los espíritus femeninos faltantes, aquéllos que no fueron engañados por los Siddhas Traidores y que jamás encarnaron?: Aguardan el regreso al origen de los viryas en el Valhalla: son las Walkirias de la mitología nórdica.

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  2. Así es Dni. En la patria del espíritu (Hiperbórea) no existen hombres ni mujeres, estor se originan con la venida de los Shidas al universo material. Con respecto a lo “verdadero y vello de nuestros niños y bellas mujeres” aludo a la edad de oro; edad esta, como la entiende la gnosis Hiperbórea.

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  3. Hola! yo he leído el Belicena, la Historia secreta de la Thule, y empecé Fundamentos. Además he visto los videos de Pablo Santa Cruz (divulgador del Belicena) y los vuestros Croy. Yo tengo entendido que, el alma es andrógina, pero que ntro espíritu tiene sexo, y es 100% hétero sexual. O sea, en la patria del espíritu, más alla de que no seamos hombre y mujeres si hay espíritus con sexo, por eso nuestra dama orignal, no? Gracias

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    1. Nimrod de Rosario en su libro "Historia Secreta de la Thulegesellschaft", nos explica:

      -Primero: Los “Hiperbóreos” son miembros de una Raza Cósmica en la cual existe una diferenciación sexual. Esta afirmación significa solamente que sus miembros son masculinos y femeninos EN ESTE UNIVERSO; nada podemos saber sobre lo que ocurre fuera de él.
      -Segundo: El sexo, entre los Hiperbóreos, no cumple la función de procrear. La Raza no ha disminuido desde que se halla en el cautiverio material PORQUE ES INMORTAL; pero tampoco ha crecido.
      -Tercero: El sexo de los Hiperbóreos nada tiene que ver con la diferenciación en pares de opuestos que caracteriza la creación del Demiurgo. La venida, y el posterior cautiverio, de los espíritus Hiperbóreos, es mucho más reciente que el origen de la creación del Sistema Solar; para no hablar de la colosal antigüedad del Universo de El Uno. Cuando ellos penetraron por la “puerta de Venus” ya la creación estaba consumada, los opuestos separados y el hombre u homínido habitaba la Tierra. No es correcto, pues, atribuir a los Hiperbóreos una ANDROGINIA PRIMORDIAL. Quien pasó por una etapa evolutiva andrógina es el pasú. En la memoria genética está grabado este proceso, que también puede reconocerse en la fisiología humana observando la bisexualidad glandular endocrina; y por eso en las composiciones culturales se entremezclan los dos ascendentes mnémicos: el genético del pasú y el minneico del hiperbóreo. Ya explicamos que la cultura surge de combinaciones semejantes y no será difícil comprender ahora por qué aparecen confusas las imágenes religiosas de Shiva y Kaly. LOS ESPÍRITUS HIPERBÓREOS SE HALLAN ABSOLUTAMENTE DIFERENCIADOS POR SEXO. SIEMPRE HA SIDO ASÍ DESDE QUE LLEGARON AL UNIVERSO FÍSICO, Y NO HAY NINGÚN REGISTRO QUE PRUEBE LO CONTRARIO. EL PASÚ, EN CAMBIO, HA PASADO POR UNA ETAPA EVOLUTIVA EN LA CUAL SU CUERPO ERAANDRÓGINO, MUCHO ANTES DE ARRIBAR A UNA DIFERENCIACIÓN “BIOLÓGICA” DEL SEXO. PERO EL ALMA DEL PASÚ NO POSEE SEXO. PUEDE ENCARNAR INDISTINTAMENTE EN CUERPOS MASCULINOS O FEMENINOS.
      -Cuarto: Hay, entonces, espíritus hiperbóreos masculinos y femeninos. Sin embargo siempre nos referimos especialmente a la figura del virya despierto como “héroe” o “guerrero”. ¿No hay acaso mujeres hiperbóreas, es decir espíritus cautivos femeninos encarnados en los cuerpos físicos de las mujeres pasú? Para responder debemos tocar uno de los aspectos más ocultos del Misterio de Amor: la Sabiduría Hiperbórea afirma que la caída primordial fue protagonizada de manera abrumadoramente mayor por los espíritus masculinos que por los femeninos, quienes quedaron encadenados a partir de allí a la evolución del pasú. Siendo así, ¿qué fue de los espíritus femeninos faltantes, aquéllos que no fueron engañados por los Siddhas Traidores y que jamás encarnaron?: Aguardan el regreso al origen de los viryas en el Valhalla: son las Walkirias de la mitología nórdica.

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  4. Hola Emiliano el espiritu no tiene sexo, la sexualidad es del microcosmos despues del encadenamiento espiritual pero esto tiene una complejidad a lo cual te puedes remitir a mi mail y puedo exponertelo con mas detalle, saludos

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    1. Nimrod de Rosario en su libro "Historia Secreta de la Thulegesellschaft", nos explica:

      -Primero: Los “Hiperbóreos” son miembros de una Raza Cósmica en la cual existe una diferenciación sexual. Esta afirmación significa solamente que sus miembros son masculinos y femeninos EN ESTE UNIVERSO; nada podemos saber sobre lo que ocurre fuera de él.
      -Segundo: El sexo, entre los Hiperbóreos, no cumple la función de procrear. La Raza no ha disminuido desde que se halla en el cautiverio material PORQUE ES INMORTAL; pero tampoco ha crecido.
      -Tercero: El sexo de los Hiperbóreos nada tiene que ver con la diferenciación en pares de opuestos que caracteriza la creación del Demiurgo. La venida, y el posterior cautiverio, de los espíritus Hiperbóreos, es mucho más reciente que el origen de la creación del Sistema Solar; para no hablar de la colosal antigüedad del Universo de El Uno. Cuando ellos penetraron por la “puerta de Venus” ya la creación estaba consumada, los opuestos separados y el hombre u homínido habitaba la Tierra. No es correcto, pues, atribuir a los Hiperbóreos una ANDROGINIA PRIMORDIAL. Quien pasó por una etapa evolutiva andrógina es el pasú. En la memoria genética está grabado este proceso, que también puede reconocerse en la fisiología humana observando la bisexualidad glandular endocrina; y por eso en las composiciones culturales se entremezclan los dos ascendentes mnémicos: el genético del pasú y el minneico del hiperbóreo. Ya explicamos que la cultura surge de combinaciones semejantes y no será difícil comprender ahora por qué aparecen confusas las imágenes religiosas de Shiva y Kaly. LOS ESPÍRITUS HIPERBÓREOS SE HALLAN ABSOLUTAMENTE DIFERENCIADOS POR SEXO. SIEMPRE HA SIDO ASÍ DESDE QUE LLEGARON AL UNIVERSO FÍSICO, Y NO HAY NINGÚN REGISTRO QUE PRUEBE LO CONTRARIO. EL PASÚ, EN CAMBIO, HA PASADO POR UNA ETAPA EVOLUTIVA EN LA CUAL SU CUERPO ERAANDRÓGINO, MUCHO ANTES DE ARRIBAR A UNA DIFERENCIACIÓN “BIOLÓGICA” DEL SEXO. PERO EL ALMA DEL PASÚ NO POSEE SEXO. PUEDE ENCARNAR INDISTINTAMENTE EN CUERPOS MASCULINOS O FEMENINOS.
      -Cuarto: Hay, entonces, espíritus hiperbóreos masculinos y femeninos. Sin embargo siempre nos referimos especialmente a la figura del virya despierto como “héroe” o “guerrero”. ¿No hay acaso mujeres hiperbóreas, es decir espíritus cautivos femeninos encarnados en los cuerpos físicos de las mujeres pasú? Para responder debemos tocar uno de los aspectos más ocultos del Misterio de Amor: la Sabiduría Hiperbórea afirma que la caída primordial fue protagonizada de manera abrumadoramente mayor por los espíritus masculinos que por los femeninos, quienes quedaron encadenados a partir de allí a la evolución del pasú. Siendo así, ¿qué fue de los espíritus femeninos faltantes, aquéllos que no fueron engañados por los Siddhas Traidores y que jamás encarnaron?: Aguardan el regreso al origen de los viryas en el Valhalla: son las Walkirias de la mitología nórdica.

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  5. Croy, la destrucción de Argentina obedece a alguna estrategia enemiga puntual? A que le temen?

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