martes, 13 de marzo de 2012

Fotografia y Arte




Fotografía y arte.
(O de la vivencia en la imagen).

El objetivo de esta exposición fotográfica tiene la finalidad de fundamentar  porque la fotografía es arte, fundamento este que no he encontrado de modo convincente en ninguno de los que se hacen llamar “críticos del arte”  a pesar que he buscado dicha definición en muchos de ellos.
Aunque parezca contradictorio, la fotografía no es arte, excepto que cumpla con un requisito “sine cuanon”. Este requisito no se encuadra en lo que se llama “lenguaje artístico”, sino a una experiencia que transciende todo lenguaje, aludo aquí a lo que gnósticamente llamo vivencia, una experiencia transcendente interior no discernible por ningún sujeto de la estructura arquetípica, por ser esta percibida y vivenciada por el Yo en un plano oblicuo a la realidad, o si se quiere de otra realidad.
Las obras del arte fundamentalmente las renacentistas y del barroco  tal la conocemos, son por demás agradable y regocijantes, por ejemplo las pinturas al óleo de Diego de Velázquez (1599-1660) por tomar a mi criterio el más grande pintor del barroco. Las “técnicas” pictóricas de este artistas en la que sobresalen la “perspectiva aérea”, “la profundidad”, la pintura “alla prima” (1) entre otras, no dejan de ser una descripción del mundo que los circundaba, o si se quiere de la realidad, razón por la cual la cultura en mayor o menor grado lo “asimiló”, esto es, lo degradó a una cotización de mercado, a sus obras claro está.

 “Las meninas” de Diego de Velásquez (1656).



 Primer plano de “Las meninas”.

Veamos: El arte por ser una manifestación del espíritu, difiere fundamentalmente de la definición de los críticos académicos, por ser esta una expresión de la cultura. ¿Cómo se entiende esto? La cultura no es otra cosa que la estructura arquetípica, cuyo fin es poner sentido al mundo fenoménico (superestructura) del cual se nutre para evolucionar hacia la perfección. De modo que una creación artística jamás podría realizarse desde  dicha estructura por percibir esta una tajada de la relación, una parte de la cosa. Esta y no otra es la razón por la cual toda valoración estética de una obra de arte siempre será subjetiva, que es lo mismo decir: cultural.
El valor estético-objetivo de una obra se encuentra no solo en el mensaje, sino también desde donde “se escuche”, que nada tiene que ver con las escuelas y las tendencias de la modernidad, por ser esta expresión de la cultura. Esta apreciación o sentencia, es válida para cualquier expresión artística incluyendo la fotografía claro está.
Se objetará y con razón, que una obra de arte como expresión del espíritu también se nutre o toma como referencia el mundo fenoménico (superestructura). A esta afirmación le respondo: qué es más vello estéticamente hablando. ¿“Las meninas” de Velázquez, o la familia Real que tomó como modelo de la superestructura? ¿Cómo una imagen de dos dimensiones pintadas en un lienzo es más bella que el modelo de tres dimensiones?
La repuesta a estas indagaciones jamás podrá ser respondida por la cultura por ser esta enemiga esencial de lo transcendente-espiritual.
Al observar una obra de arte (en este caso “Las meninas”) ocurren dos cosas: se observa desde el alma (estructura arquetípica), o desde el espíritu (el Yo), que es lo mismo decir, se mira o se ve. En el primer caso se percibe una tajada de la relación (realidad), que como enseña la Sabiduría Primordial es una mutilación, en este caso del “objeto” pintura. En el segundo caso es una visión “holística” totalizadora o si se quiere gnóstica del objeto pintura, es ver desde fuera de la conciencia, es ver desde donde vio Velázquez ¿Se entiende? Esto es así porque entre el observador de “las meninas” y Velázquez existe un nexo no causal, si se quiere sincronístico desde el cual se puede decir sin miedo a equivocarse, que al observar desde el Yo no solo se ve desde Velázquez ¡Se es Velásquez!. De modo que el arte como expresión de lo transcendente se encuentra fuera de todo hecho cultural; con rigor de verdad es de otro orden, del orden espiritual
Con los argumentos arriba expuestos pregunto: ¿Es la fotografía Arte? La repuesta a este interrogante se encuentra no en el “mensaje” como desde donde se ve; es más, no es la imagen la que tiene que integrar al observador (cosa que sería un acto fagocitante), muy por el contrario, es el observador quien tiene que integrar la imagen ¿Adonde, a que “topos” se debe integrar la imagen?: al Yo.   
¿Qué ocurriría si una pintura, o en el caso que me concierne una fotografía no fuere asimilada o discernida por la cultura como en el caso de “Las meninas”? ¿Existe tal pintura y fotografía? A este interrogante le contesto sí, en lo que concierne a la pintura se encuentra en el Tao y en el Zen ¿Y la fotografía? ¿Existe la fotografía Tao o Zen? Sí, existe, es lo que quiero fundamentar con las fotografías abajo expuestas.
Haré una sintética exposición de lo que entiendo por Tao y Zen. El taoísmo es una concepción del mundo espiritual no teísta en la cual se asienta toda la cultura y la creación artística de la civilización China. Esta afirmación puede ser rechazada de plano por las mentes dogmaticas, cosa que me tiene sin cuidado.
Dentro del taoísmo esotérico (Hiperbóreo) existe una “técnica” de meditación (2) que bien podría ser lo que la Sabiduría Primordial llama  infinito actual y los guías espirituales taoístas  Wu Wei (no hacer). Este modo de meditar paso al Japón con el nombre de Zen con el agravante que fue asimilado por el nefasto Budismo Mahayana, que a pesar de eso guardó aspectos del arte taoísta, en el cual lo más importante y relevante es lo oblicuo (3) y el vacio.


 Pintura taoísta.

 Pintura Zen.


 Foto Zen del autor.



Foto Tao del autor.

Para el taoísta, y en cierto modo para el Zen, la naturaleza tiene valor fundamental en la cual gira toda su concepción espiritual. Pero esta naturaleza no es el mundo fenoménico, el mundo que nos circunda; es decir la realidad, que bien se la podría llamar designada por ser esta discernible, asimilable, en demasía real por ser esta aceptada por la razón. De modo que la realidad a la cual alude el Tao y el Zen es oblicua, o si se quiere contigua a la realidad circundante. Esta “otra realidad” sería el producto alquímico del artista. Esto es así porque el objetivo de la alquimia (en este caso taoísta) consiste en reintegrar, armonizar cielo tierra (Yin-Yang) y mutarlos, en este caso en una obra pictórica. Se podría decir, tomando un término occidental, una práctica alquímica de “la mano derecha”. Esto es así por el hecho que en la triada taoísta el hombre es el tercer elemento que se sitúa entre los otros dos, a saber: El cielo y la tierra. Si este es el caso, no caben dudas que para el taoísta la mujer es la naturaleza, puesto que esta última es la “prima mater-ia” (materia prima), o si se quiere, “la mater natura” (madre naturaleza).Por último diré que a mayor oblicuidad de un fenómeno dado (en este caso las fotografías expuestas), mas irracionales para este sujeto, pero por esto mismo más reales; realidad esta que situará al observador en un plano contiguo u oblicuo al mundo que sostiene como real.
¡El que tenga ojos para ver que vea!
He aquí las fotos.


Fotos Zen del autor





 Convivencia


 Convivencia 2


 Equilibrio interior


 Espera


 Esperando la lluvia


 Estamos dentro de tí


 Indiferencia


 Portal pétreo


 Reposo angular


Temor pétreo


 Quietud


 Agreste soledad


 Armonía zen


 Atlas zen


 Blancura


 Cercana quietud


 Descanso


 Diluyendose


 Equilibrio zen


 Espera 


 Espera II


Geometría zen






Mas fotos zen del autor 






















































































































(1). “Alla prima” se le llamaba a las pinturas sin realización de bocetos, lo que llevaba a Velázquez hacer las correcciones “sobre la marcha”.

(2). Este modo de meditar llamado por los taoístas Chán, nada tiene que ver con lo devocional fagocitante de las religiones devocionales, como por ejemplo el Budismo Mahayana.

(3). Por oblicuo se entiende una realidad no aceptada, no discernida por la razón, por lo cual es tomada como irracional por dicho sujeto, lo que de ningún modo quiere decir que no irreal, que no exista.

1 comentario:

  1. JAJAJAJAJAJAJJJJJJ IGORD escribi e tu tio el GORDO jajaaajajaj decile que se dedique a la URBANA jajajajajajaajaj

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