sábado, 6 de septiembre de 2014

Virgen de Agartha




Algo que hay que saber.

La religión ortodoxa rusa posee entre sus íconos, uno que  llaman “Theotokos” (Madre de Dios); siendo ésta la única representación sagrada femenina que dicha religión posee, y que en su origen, no le llamaban virgen. Este ícono, sin dudas pagano, proviene de Grecia, más precisamente del monasterio del Monte Athos, al cual los ortodoxos griegos llamaban Eleusa “la bondadosa”. El mismo se encuentra estrechamente relacionado con los misterios eleusinos, conocidos también como los misterios de Demeter-Ceres. Esta imagen fue pintada en el Monte Athos desde donde fue trasladada a Bizancio y obsequiada en el Siglo XII al príncipe Vladimir cuando la naciente Rusia abrazó la religión ortodoxa griega de Bizancio. Llamándole por ese hecho “Nuestra señora de Vladimir, que hoy se la conoce con el nombre popular (exotérico) “Virgen María Madre de Dios”. A las distintas representaciones de esta imagen se les da el nombra de “Hdigitra” (las que muestran el camino) que tiene un himno (Akatisto) que reza: “Que se salude a los hombres (los iniciados, los que ven) que señalan el camino a los hombres (extraviados, los que no ven) que caminan por las sombras”.
Los misterios de Eleusis, que como todo misterio son iniciáticos, estaban regidos por la Diosa Deméter- Ceres de donde nos viene el vocablo cereal con clara alusión al trigo y a la Virgen de Agarhta. En estos misterios fueron iniciados Píndaro, Sófocles, Platón, Justiniano el apostata, Máximo de Éfeso y su discípulo Prisco entre otros innumerables. Escribió Píndaro al respecto de los misterios eleusinos: “El no iniciado se arrastra en este reino en el lodazal de la materia; mientras que el hombre purificado por la iniciación ha conocido antes de venir a la tierra el principio y los fines de la vida, y después de la muerte habita con los Dioses”. Algún fundamento poseía el genial Píndaro cuando aseveraba: “Ni por mar ni por tierra encontrarás el camino que lleva a las fiestas de los Hiperbóreos (sic.)”. Y Sófocles aseveraba: “Ellos con que quiere ser honrada, y vuelve al Olimpo (Agartha); pero ella y su hija (Deméter y Perséfone) velan en adelante por la tierra y conceden una vida feliz a los que la invocan después de haberse iniciado en sus misterio (sic.)”.  Es con Platón en su “Alegoría de la caverna y en sus neologismos aplicados a su filosofía (idea, arquetipo, anamnesis etc.) adonde queda en evidencia que fue iniciado en los misterios de Eleusis. Desde el infinito actual, Eleusa, nuestra Señora de Thule, y la Virgen de la Candelaria, la que acompaña la ilustración, y la virgen de Agartha, todas ellas, son la misma virgen.



Eleusa-Nuestra Señora de Vladimir-Theotokos ( observen el gesto gnostico del niño)

Otra representación religiosa que se encuentra estrechamente relacionada con nuestra gnosis es la Virgen de la Candelaria. Representaciones de esta Virgen se encuentran por cientos, siendo la verdadera la que se encuentra en la estancia jesuítica en las sierras de Córdoba de la República Argentina. Esta imagen que curiosamente no existe en internet (hasta este momento), no ocupa el altar mayor, encontrándose a una orilla de la nave en un cofre de vidrio prohibiéndose fotografiarla. Fue tallada en madera por un grupo de blancos y  comechingones en el siglo XVII teniendo una altura aproximada de 75 centimetros. Años atrás fue robada de la estancia aunque se ignora quien lo hizo. Poco tiempo después fue encontrada abandonada en una laguna faltándole parte del brazo derecho y la mano derecha del niño adonde se puede apreciar claramente haciendo un gesto. A juzgar por su indumentaria, esta virgen es claramente de origen nórdico. Tiene el pelo sobre sus hombros que sin dudas es rubio, y la indumentaria a todas luces es de corte germano a juzgar por el cinturón que ciñe su cintura.



Virgen de la Candelaria (Córdoba, Argentina)


Otra representación (en este caso un dibujo) es el de “Nuestra Señora de Thule” que tampoco se encuentra en internet ¿Entonces donde se consiguió? Es un misterio, o para ser más exacto, es como asevera Nietzsche: “Son azares llenos de sentido”. O como afirma C.G.Jung: “Son hechos a-causales”; es decir: sincrónicos, que para nosotros es lo mismo. Se manifestó de ese modo a un camarada de nombre “Pocho” Mentesana. Según este camarada Nuestra Señora de Thule que se encuentra en un pequeño monasterio en Groenlandia, fue dibujada con carbón por un iniciado tartesio por orden de un jefe vikingo de nombre… que tomó como modelo el rostro de una mujer tartesia.




Nuestra Señora de Thule



Un camarada cierta vez me digo que “La Señora de Elche” también era la Virgen de Agartha, a lo cual contesté que no era así; que sí era una mujer de la realeza de Tharsis.


La Dama de Elche


Sobre la Virginidad y la Prostitucion



Buenas noches.

Hoy expondré  un tema del cual ustedes nunca han oído hablar, y fuera de lo que diré al respecto, jamás lo escucharan, y es lo que concierne a la virginidad y la prostitución. Tenía pensado hablar solamente de sexo, pero cuando medité, llegue a la conclusión que la virginidad y la prostitución, por lejos, encierra todo lo que concierne a esta no siempre agradable práctica que es la relación sexual; me refiero aquí, claro está, a la relación heterosexual. Es menester definir qué es lo que se entiende por virgen y prostituta.

Se lee en el diccionario de la lengua española sobre el vocablo “virgen”: (Del latín virgo). Persona que no ha tenido relaciones sexuales. Persona que, conservando su castidad, para ser consagrada a una divinidad.

Con respecto al vocablo “prostituta” se lee: (Del latín prostitutus). Persona que mantiene relación sexual a cambio de dinero. Demás está decir que estas definiciones, cómo quedará demostrado, aparte de ser preeminencias, cuanto menos son ingenuas.

Virgenes



Comencemos con la virginidad. La primera definición reza: “Persona que no ha tenido relaciones sexuales”. Por poco que se medite, esta definición adolece de precisión semántica, porque para nosotros, los que pretendemos Ver, nos preguntamos: ¿Relación con quien, donde, y cómo? Tanto el “con quien”, el “donde” y el “como” puede ser real o imaginario cuando no una fantasía. De modo que la definición de virgen, arriba expuesta, comienza a hacer agua por todos lados. Haré una pregunta. ¿Si una joven mujer, sea esta, adolescente o no, que nunca ha tenido relación sexual de ningún tipo se masturba, es una relación sexual? Desde la definición del diccionario no lo es. ¿Seguro que no lo es?  Veamos: Todos nosotros hemos visto a simios en cautiverio en parques, zoológicos, circos, incluso en películas, masturbarse en público. Este accionar del primate se encuentra puesta en su matriz funcional como reflejo de placer. Digo reflejo de placer, por carecer este animal del auxilio de la conciencia, la cual posee la facultad de imaginar y de concretar fantasías; lo que quiere decir que el simio no practica la masturbación con la imagen mental de una mona como imaginación o fantasía ¿Que ocurriría con esta práctica de “auto placer” si la realizara nuestra joven o no tan joven mujer con el auxilio de la conciencia? No hace falta ser nuestro estimado y respetado Dr. C.G. Jung para saber qué es lo que ocurre en la conciencia de nuestra joven mujer o no tan joven cuando se masturba. Tiene que quedar claro que no existe ningún modo de lograr placer con esta práctica si no es sostenida volitivamente una imagen mental erótica, sea ésta traída del sujeto cultural como imaginación, o como fantasía lograda por el sujeto consciente. Desde esta perspectiva pregunto: ¿La masturbación es un acto sexual? Si la respuesta es afirmativa, nuestra mujer perdió la virginidad; y me temo que es así. Dirán ustedes: ¿En que funda este viejo loco lo que afirma?  Veamos: Para el Virya, sea éste hombre o mujer, no existe el placer sexual sin el auxilio de la conciencia, excepto que los incrédulos sean simios. Digo esto, porque la relación sexual siempre es con “otro”, sea éste, real o imaginario. Si es real es una relación sexual en el mundo fenoménico. Si es imaginaria, es un acto de masturbación cuya referencia erótica es una imagen mental. También existen hombres y mujeres que al tener relación heterosexual real, imaginan tenerla con otra u otro, práctica ésta, que se debe encuadrar en lo que entendemos como desorden mental, no ya en la neurosis, sino en la psicosis por ser este tipo de práctica, lo que yo llamo, permítaseme el término, “masturbación superior”, por ser el objeto del placer, una imaginación o fantasía, en la cual la compañera o compañero ofician de mano.



 Ahora bien. Si afirmamos que una mujer  es virgen por no haber tenido relación sexual genital ¿estamos afirmando la verdad? Si la respuesta es afirmativa, sin ninguna duda por lo arriba expuesto se encuadra en lo fisiológico, de lo que se deduce que es  insuficiente, o para ser más exacto, es una tajada de la relación, o concepto tajada. Para aquellos que no tengan claro este concepto, diré a modo analógico, que es como querer enseñar lo que es una mesa, tomando como referencia la mesa que se tiene en casa, que es circular y que posee cuatro patas, cuando existen millones de mesas análogas, pero distintas en el cilindro o relación entre nudos, cosa que profundizaré a la hora de las preguntas. Sigamos. Para mí, creo que también para ustedes, la virginidad más que estar dogmáticamente fundamentada en lo fisiológico o en lo religioso, es un fundamento ético, es decir, es una actitud ética noológica frente al sexo, que se encuentra más allá del mundo fenoménico en el cual el placer o la reproducción es una contingencia. Repito: el placer o la reproducción es una contingencia. De modo que la rígida definición fisiológica y religiosa frente a lo ético noológico, como dije, comienza a hacer agua por todos lados. Si la virginidad es una actitud ante el sexo ¿Puede la mujer recobrar esa condición, si con un acto volitivo desde un lugar propio decide no tener más relación sexual, la cual sería una acción de guerra? esta actitud, esta decisión la “limpiaría”, permítaseme la expresión, de esa carga Kármica? ¿Se haría responsable de una acción o conducta a alguien, en este caso a la mujer, de algo que le es ajeno que no decidió? Como no estoy cuantificando la sexualidad, esta indagación le cabe a la respetable ama de casa como a una prostituta de profesión. Nótese que digo profesión y no profesional ¿Adonde reside la diferencia? La diferencia reside en que una profesional lo es porque ejerce dicha profesión, en cambio, quien no ejerce dicha profesión no es profesional. En la profesional se dieron las condiciones kármicas  para que ejerza dicha profesión, en las otras no. Se podría decir que una es activa y la otra pasiva o si se quiere se encuentra en letargo. Esto puede ser extendido a toda actitud o acción a todo Virya, sean estos hombres o mujeres, pero aquí estamos hablando de la virginidad y la prostitución que existe en potencia o como sustrato gnóstico en toda mujer.  El monoteísmo judeocristiano a hecho de la mujer virgen, la que no ha tenido relación sexual, una anticuada y aburrida, también demonizó la prostituta, en medio de estas dos tipologías se encuentra el 80% de las mujeres. Si una mujer no se encuentra en los extremos de dichas tipologías, cuando se refieren a otra mujer con el adjetivo calificativo de prostituta están transfiriendo aquello que en realidad temen o no pueden ejercer, por eso de las condiciones kármicas. Desde el trabajo de C.G. Jung “La psicología de la transferencia” es fácil comprender lo que expongo. Volvamos a la virginidad, ya retomaremos lo de la prostitución. La poca consistencia de estos argumentos en este tema, se debe a que virgen es aquella mujer que nunca realizó acto sexual alguno. Haré una pregunta inquietante. ¿Cómo saber que una mujer no perdió su virginidad? La fisiológica no da una repuesta convincente a esta indagación, tampoco la religión, y menos aún la psicología. Con respecto a las dos últimas las dejaremos de lado por no aportarnos absolutamente nada sobre el tema; y esto por una simple razón: la religión, cualquiera sea ella, posee sacerdotes, que son pontífices de El Uno. La psicología, que también es un dogma, posee sacerdotes: los psicoterapeutas, que poseen un Dios de nombre Freud, que de algún modo también es El Uno. Continuemos. La fisiología como rama de la medicina nos aporta unos datos, uno de los cuales se refieren a lo que se conoce como himen. Cómo es fácil de probar a “grosso modo”, este es una membrana que reduce la entrada a la vagina. Enseña la fisiológica, que en el desarrollo fetal, esta delgada membrana que es el himen, cubre todo el orificio vaginal que se abre de modo parcial con el nacimiento, siendo éste el referente para saber si una mujer realizó el acto sexual, o si ustedes quieren, perdió la virginidad, por ser en el acto sexual donde se rompe esta membrana produciendo un sangrado. Por poco que se medite, este no es un referente ni mucho menos un argumento, por la simple razón que el rasgado o rotura del himen puede ser causado por múltiples causas en la niñez, pubertad o adolescencia a causa de ciertas prácticas. Por ejemplo: montar a caballo, emplear taponcitos en el periodo menstrual, practicar deportes, o masturbarse con los dedos o aparatos varios entre otros. Viéndolo desde esta perspectiva, el argumento fisiológico para determinar la virginidad de una mujer valiéndose del himen, también hace agua por todos lados, con el agravante que la llamada técnica, con su aporte a favor de la comodidad, en este caso, del engaño, en la década de 90 del siglo pasado, a través de un  japonés que no recuerdo su nombre, inventó un himen artificial que sangra al ser roto en el acto sexual ¡¡Sí, cómo escuchan; un himen artificial que sangra!! Si a ustedes no les interesa la virginidad fisiológica de la mujer, tal vez este invento no les diga nada, puesto que la virginidad o la pureza de la mujer nada tiene que ver con este artilugio o con una membrana que es producto de la matriz funcional del pasú, pero sí puedo asegurarles, el interés que le produce  a un tipo de mujer que es la gran mayoría y con el cual tendrán un elemento más del engaño. Saquen ustedes sus propias conclusiones con respecto a los artilugios de los cuales se valen este tipo de mujeres para hacer creer al hombre que son puras y castas. Les daré dos datos. Primer dato: todos los mamíferos poseen himen, incluido nuestro despreciable y extinguido antepasado el pasú. Segundo dato: Este himen artificial se encuentra prohibido en todos los países que profesen oficialmente la religión islámica, so pena de morir en la horca o lapidada como en Irán, o decapitada como en Arabia Saudita. De modo que es tan pueril e inconsistente el argumento fisiológico que ni los médicos reparan en él. No quiero dar aquí una clase de fisiológica o sexología; y esto por dos razones: no soy fisiólogo ni sexólogo ¡¡Ni lo quiero ser!! Por eso digo que la virginidad es una actitud que nada tiene que ver con la posición fenomenológica de la religión o en el caso que nos compete la fisiología como rama de la medicina. Desde lo ético, la cuestión varía sustancialmente cuando la mujer concibe un hijo ¿Y cómo se entiende esto? Veamos. Se encuentra en el designio de la hembra concebir hijos; en el animal pasú para preservar la especie cómo todo animal y cumplir con la supra finalidad de crear cultura, cosa que en esto último, como todos sabemos, fracasó. Posterior al encadenamiento espiritual por el portento de lo que conocemos cómo “clave genética”, la hembra pasú deviene en mujer preservando el designio de la procreación con el condimento, permítaseme la expresión, de lo que conocemos como “autonomía óntica”. Este cambio, o con más precisión, mutación, es la causa transcendente de que todo deseo, fantasía, o aquellas manifestaciones que se encuadren en el área de la emoción; esto es, del alma, devengan en hecho kármico ¿Y qué tiene que ver esto con la virginidad? Tiene que ver, porque un designio animal puesto en el deseo de tener hijos, aparte de preservar la especie, actualiza y prolonga el karma. Es decir: que la concepción en la Virya extraviada, es el modo de pontificar el dolor, que no es otra cosa que perpetuar el karma. Existe una diferencia sustancial entre una mujer que habiendo tenido innumerables relaciones sexuales no haya sido preñada, y una mujer que en el primer acto sexual, o cualquiera de ellos, queda embarazada. En el primer caso la mujer no es puente por donde se manifestará el karma (reencarnación); en la segunda sí lo es. No estoy diciendo que la primera sea virgen y la segunda no. Estoy diciendo que la primera puede revertir la actitud frente al sexo, la segunda no ¿Y eso porque? Porque la segunda al ser madre cambia su significado óntico de mujer a mujer-madre. La primera es solo mujer, la segunda es mujer-madre. Esta mujer-madre ha conformado una familia, viva o no, junto al padre del niño. Es tan fuerte lo kármico en el deseo de tener hijos que el formalizar una pareja para concebirlo pasa a segundo plano.

prostitutas modernas



Esto es tan así, que no existe matrimonio sin hijos, y si por alguna causa o razón no pudieran concebirlo, lo adoptan, lo roban, o lo compran. Es tan fuerte este designio en la mujer y el hombre extraviado, que si por razones Kármica no conformaron pareja, la estructura arquetípica empleara un artilugio psicológico, artilugio este no consciente claro está, que en el caso de la mujer se encuentra estrechamente relacionado con la proyección del aspecto madre sobre sí, y en el hombre la proyección del padre en un niño o adolecente. En cambio, sí existen madres que con el solo hecho de serlo conforman una familia. Para esto, no necesita vivir con el padre del niño, cosa que de este tema, cómo siempre, los psicólogos no tienen la más pálida idea. De modo que la mujer sin hijos, o aquella que no pueda concebirlos, difícilmente conforme una pareja estable; es decir una familia. Esto es así, porque la finalidad de conformar una pareja legal o no, es tener hijos, que es lo mismo decir, perpetuar el dolor o si quieren, el karma, entre otras cosas. Se podrían hablar interminables horas de lo que concierne a la familia y las implicancias, no solo psíquicas, y sociales, sino también estratégicas históricas que esta encierra, pero no es el objetivo de este monólogo. Sin dudas la mujer sin hijo posee una ventaja estratégica con respecto a aquella que sí lo posee ¿Se podría decir que la mujer que no haya parido, es más virgen que aquella que sí lo hizo? No se interprete que estoy cuantificando la virginidad; nada de eso. El concepto transcendente de virgen es un adjetivo que le da fundamento gnóstico a una cualidad que no es de este mundo, por aludir dicha cualidad, a lo limpio, puro e inmaculado del espíritu eterno, cualidades estas que no son privativa de la mujer, por serlo también del hombre, porque no le quepan la menor duda que es así, puesto que el espíritu eterno ES, y el universo creado “NO ES”. Con rigor de verdad, el espíritu es lo único que ES, todo lo otro es una ilusión, incluido el himen o cualquier definición o justificación de virginidad, porque esta, por representar lo puro e inmaculado, también quedo fuera de la creación. Esto último contiene un profundo significado metafísico que solo puede ser comprendido por aquel Virya que ha logrado independencia de las cosas, es decir, a logrado un espacio propio fuera de la conciencia, e intuido por todos aquellos que posean orientación estratégica y predispongan el espíritu a ver, cosa que acontece con ustedes en este momento. Existe una diferencia sustancial entre intuición y revelación, cosa que si lo desean, dilucidaremos a la hora de las preguntas. Pero algo tengo que decir con respecto a estos dos vocablos y su diferencia no tanto semántica como gnóstica. La intuición es de este mundo, sutil, pero de este mundo; es cómo una revelación “caída” a este mundo, permítaseme la expresión. La revelación no es de este mundo; que en nuestra gnosis espiritual se encuentra estrechamente relacionada con lo que llamamos paráclito. Este socorro, este auxilio, porque esto es lo que significa paráclito, es la manifestación del Espíritu Santo, del verdadero Dios en el Virya que mora bajo la mística hiperbórea; es una comunicación directa con lo eterno por ser el Virya de su misma esencia. Se podría decir que la intuición es la manifestación distorsionada en un tiempo ajeno de algo olvidado (cronos), y la revelación la manifestación patente de la verdad recordada (kairos). Ya retomaremos lo de la virginidad. Solo quiero agregar que la palabra “virgen” es empleada para llamar indistintamente casto, tanto al hombre como a la mujer, y no como he escuchado a ciertos sabiondos llamar virgo al hombre casto y puro desconociendo que virgen nos viene del latín Virgo. Lo inmaculado, lo casto y puro no es de este universo, quedo fuera de la creación por ser de la misma esencia de lo eterno.

 Ahora hablare sobre la prostitución. Me refiero aquí a la prostitución femenina, y no a la masculina que se practica más de lo que se cree, pero no es el objetivo de este monólogo. El mismo diccionario define la prostitución como: “Persona que tiene relación sexual a cambio de dinero”. Esta definición para encuadrar dicha práctica, es tan ambigua como insuficiente por estar referida solo al dinero. Aquí la relación dinero prostituta se torna eminente por ser esta relación una preeminencia. Aquí ocurre como en el caso de la virginidad fisiológica, es una tajada de la relación, o concepto tajada. No hace falta ser un Shidda para saber que esta definición es insuficiente cuando no falaz. Haré una pregunta ¿Para qué es útil el dinero, sino para comprar cosas? Existe una estrecha relación entre el dinero y las cosas. Un objeto cómo hecho cultural cuesta más dinero en la medida de su perfección. Por ejemplo: un automóvil que fue fabricado hace 10 años, cuesta menos dinero que aquel que se fabrico este año. De modo que existe una estrecha y relativa relación entre el dinero y las cosas, y desde donde estoy hablando la relación sexual es una cosa por ser un objetivo a lograr. Esta clasificación de “cosa” lo es en el sentido cartesiano por estar el sexo, tal cual se lo práctica, como ser para el hombre. Esto es así, por ser el sexo un objetivo y su práctica eminentemente cultural.

¿Qué tiene que ver lo expuesto con la prostitución? Se dice que la prostitución es un trabajo, y esto no es así, y ya veremos porque. Creo que no hace falta aclarar ¿O sí? Que esta conducta es efecto del encadenamiento espiritual, que por la posterior puesta de sentido deviene el hecho cultural, es decir, del Yo extraviado que pone sentido en los entes del mundo fenoménico dándoosle significado extensivo a todo aquello optado por la razón luego de comparar y elegir, o del área de la emoción. Si este proceso que deviene en deseo se da sobre objetos suntuosos, que es lo mismo decir, banales, la mujer tratará por todos los medios de conseguirlo con elementos tácticos aportado por la superestructura y encuadrado en la tipología lúdica, como por ejemplo: trabajar, robar, engañar, pedir un crédito en dinero, que por regla general jamás pagaran, al menos ellas, entre otros artilugios; y si esas tácticas no dieran el resultado esperado, emplearán el arma estratégica por excelencia: la vagina, o si ustedes quieren: el sexo. Tal vez esta afirmación suene violenta a ciertos oídos fundamentalmente femeninos, pero la verdad por no pertenecer a este mundo es temida u odiada porque destruye la máscara del cinismo y la hipocresía.  


El fundamento por el cual la prostitución no es un trabajo es el siguiente: Si definimos socialmente trabajo, como una actividad física o intelectual para lograr o producir algo, ya sea individual o colectivamente, cuyo fin se encuentra ligado a una remuneración económica, por regla general en dinero efectivo, sin dudas, la prostitución no es un trabajo, excepto que la vagina, la boca y las manos en este acto sexual sean instrumentos de producción, cosa que no es así por cumplir estos un fin que es el de dar placer ente otros, y no el de un instrumento cultural, cómo lo sería una herramienta, por ejemplo, una pala o un martillo . Por regla general trabajar no es agradable por ser este una imposición social no deseada. Existen trabajos agradables, pero la excepción no hace a la regla. Desde esta perspectiva, lejos de ser la prostitución un trabajo, sería más bien una actividad por regla general no agradable, por ser realizada con un hombre que no se desea o ama, pero que le reporta una ganancia determinada ¿Por qué hago diferencia entre trabajo y actividad? Porque todo trabajo es una actividad, pero no toda actividad es trabajo en el sentido productivo y remunerativo del término. Ejemplo: Hombres que se encuentren construyendo una casa, se dice que cumplen con una actividad laboral. Unos imbéciles que se encuentren bailando en una fiesta, también tienen una actividad, pero como es fácil ver, no ponen el lomo cómo aquellos que producen, y si lo ponen, lo hacen por regla general, para tener dinero para divertirse. De modo que todo trabajo es una actividad, no así, toda actividad es un trabajo en el sentido estricto del término.   

Que una mujer oficie de prostituta en el sentido expuesto, es fácil de entender ¿Pero qué hay de aquellas que se encuentran en relación de las parejas, por ejemplo, los matrimonios los cuales se encuentran unidos por interés? Como también es fácil entender, quien se une por interés, es siempre la mujer. Aquí el interés no solo es de dinero, también lo es por seguridad, y reputación social, y cómo no podía ser de otra manera, como trofeo ganado para mostrar a sus competidoras, entre otras cosas. Este interés por el dinero y todo lo que se desprende de él, no es privativo de una clase social en particular, lo es de toda la humanidad civilizada adonde se emplee un valor de intercambio comercial, en esta caso el dinero cómo medio para lograr un objetivo; esto es: lograr cosas, y aquí el objetivo es lograr cosas que por regla general son banales propias de los deseos de una Virya perdida que se encuentra fagocitada por las propuestas sutiles, y no tan sutiles de la superestructura, la cual se vale de los medios de comunicación masivo por todos nosotros conocidos. En uno de los tantos aforismos que he escrito sobre la mujer, se puede sintetizar lo expuesto; dice así: “Para la mujer, el hombre es un medio para lograr dinero-placer. Para el hombre, el dinero es un medio para lograr una mujer para el  placer”. Este aforismo evidencia el hecho que estamos viviendo en un gigantesco burdel en el cual la inmensa mayoría de las mujeres son prostitutas, y todos los hombres clientes potenciales. Se podría categorizar a la prostitución puesto que el espectro es por demás amplio. No es lo mismo aquella mujerzuela que se prostituye por cosas banales, por ejemplo, lograr una vida de confort y opulencia, que aquella que se prostituyen por un kilo de pan y un saché de leche para darle de comer a sus hijos, que para nada es un acto banal a pesar que también es kármico. Este modo de lograr lo indispensable para vivir como lo son los alimentos para la subsistencia, más si es para mantener sus seres querido, nada tiene que ver con la inmundicia ética de aquellas que se disfrazan de mujeres “alegres”, “liberales”, “independientes”, “modernas” y son vulgares prostitutas que llegan a despreocuparse cuando no abandonar a sus hijos porque estos molestan para su “”respetable actividad” ¿No lo creen? Observen con detenimiento comprensivo al mundo circundante y lo comprobaran. Por lo expuesto, no es difícil ver la estrecha relación que existe, no ya del dinero si no con el deseo de cosas u objetos en general, y lo que se puede llegar para lograrlo. En el contexto en el cual estoy hablando, por regla general, queda claro que el llamado amor entre estos “enamorados” es la más alta manifestación de la hipocresía cuando no de la patología.  Esto es así, porque el llamado amor, no es más que una miscelánea, un matiz, un disfraz, porque lo que prima es el dinero y el interés. Existe una excepción a esta regla; y es el amor que se siente en una época de la vida que es la adolescencia y en algunos aspectos la niñez, en la cual las cosas no tienen importancia; solo tiene importancia la niña o la adolecente de la cual se está enamorado y que nosotros que lo hemos vivido de niños o de adolecentes nos consta. Todo lo otro, lo que devino es mentira.

Dije recién: estamos viviendo en un gigantesco burdel en el cual la autentica prostituta, aquella que tiene relación sexual por dinero, es usada de “cable a tierra”, esto es, adonde la mujer y el hombre afeminado de esta sociedad hipócrita y cobarde vuelca toda su basura moral y ética en esta práctica que llaman, incalificable y amoral, cuando ellas la practican sistemáticamente, camuflada con las cualidades arriba expuestas, cuyo fin es lograr dinero a cualquier coste. Es a lo que los hipócritas políticos, y no solo ellos, llaman “evolución de la sociedad”. No se crea que estoy haciendo una apología de la auténtica prostituta, que por otra parte las hay educadas y responsables, y esto me consta; solo quiero separar la paja del trigo. Acá el trigo es aquella mujer que cumple con la misión que su integridad espiritual le asignó; ser hija respetosa de sus padres y hermanos si los tuviere, es decir de su familia; y de casada, ser respetuosas de su marido y sus hijos si los tuviere. Esta respetuosidad a sus padres, y a la familia que generó, no es otra cosa que el respeto a la patria, o si quieren, amor a ella, porque familia y patria son una y la misma cosa ¿Dudan de lo que digo? ¡Si desean destruir la patria, destruyan la familia! ¡Si quieres destruir la familia, destruyan al padre! Sin querer irme del tema solo les diré algo que se oculta deliberadamente. En la guerra de Malvinas se presentaron en todos los cuarteles militares de nuestra patria más de 200.000 voluntarios, para ir a la guerra a combatir contra los ingleses, de los cuales, se estima, que más de 3.000 fueron mujeres que se presentaron para servir como enfermeras, cocineras entre otras actividades. Un camarada comando fue testigo que en la fila de voluntarios en el regimiento de comandos paracaidistas de Córdoba se encontraban 4 prostitutas por él conocidas. Sigamos. Este tipo de mujer no evaluaría coste para defender la integridad de sus seres queridos, en el cual se encuentra su familia, llegando hasta la prostitución si no quedara otro camino ¡Y esto también nos consta! ¿Por qué digo nos consta? Porque  la Diosa Freya, hermana y mujer de Wotán ofició de prostituta para salvar al gran As de las cadenas de la ilusión, de lo que se infiere, que existe una prostitución que podríamos llamar Divina, en la cual, se debe incluir a la Diosa Kaly, que con rigor de la verdad, en el infinito actual es la misma Diosa.
Freya

 Esta y no otra es la razón por la cual nuestra weltanchaung gnóstica afirma que Lilith en la tierra es Kaly. Con respecto a esta afirmación diré algo para que mediten, por estar estrechamente relacionado con la prostitución, con la prostitución espiritualmente hablando claro está. Esta es la razón por la cual el tantrica occidental al carecer de una yogui, se vale estratégicamente de una prostituta tal cual lo enseña nuestra gnosis espiritual. Si la virginidad es una actitud frente al sexo, la prostitución lo es frente al placer y no siempre frente al dinero. En el primer caso es un medio, en el segundo también lo es. Si la actitud frente al sexo en el primer caso, y el placer en el segundo, son medios ¿Cuáles son sus objetivos, sus fines? La repuesta a este interrogante se encuentra, como afirma nuestra sabiduría, en las tipologías, lúdica, sacralizante y graciosa luciférica. No importa aquí desde donde se es virgen o prostituta, en el caso de la virgen jamás lo será sede lo lúdico; será desde lo sacralizante. En el caso de la prostituta rara vez lo será desde lo lúdico, lo será desde lo gracioso luciférico aunque ella lo ignore. La falsa virginidad desde lo sacralizante se la puede entender por estar estrechamente relacionada con lo devocional. Digo esto, porque una cosa es ser virgen en una cultura politeísta, como por ejemplo, las pitonisas del oráculo de Delfos de la antigua Grecia que eran las Vrayas del Dios Apolo, es decir de Lucifer, y otra muy distinta una virgen que concurra a la plaza de San Pedro a escuchar el ángelus papal. Como es fácil ver, la primera se encuadra en la ética noológica, y la segunda en la ética psicológica. Lo mismo ocurre con la prostitución. Una cosa es ser prostituta en una sociedad politeísta, como por ejemplo, las “hetairas” en la antigua Grecia donde no existían proxenetas, que eran respetadas e independientes y de gran influencia política, en la cual las “buenas costumbres cristianas” no existían, y una muy distinta aquellas prostitutas de ese gran burdel llamado farándula, que curiosamente en la alta Edad Media farándula se le llamaba a un grupo de vagabundos comediantes y farsantes, esto último no despectivamente. Sitúen ustedes  a estos faranduleros medievales en el contexto de la modernidad, es decir hoy, y díganme si no estamos viviendo en un gigantesco burdel adonde lo más importante es un jugoso contrato o paga, porque para estas modernas mujerzuelas la variable del amor es el dinero, no importando si se tiene o no una buena actuación. ¿Siguen dudando de lo que digo? Sintonicen el televisor en cualquier programa farandulero, que aquí en Argentina, en ese gran chiquero que es Buenos Aires, son varios los programas basura que se ven en toda la República, y traten de averiguar con que ranking cuentan estos programas basura. Si un punto de ranking equivale aproximadamente a 100.000 hogares o televisores sintonizados en un programa determinado, y el porcentaje de cada programa es de aproximadamente 25 puntos, estamos hablando de 2 millones y medio de televisores, los cuales son observados por dos personas promedio en un porcentaje del 95% por mujeres. Sintetizando: aquí en Argentina de lunes a viernes más de 4 millones y medio de mujeres se identifican con el dramatismo del que son presa las faranduleras; es decir: de las prostitutas. Del 5% de esas mujeres que orinan de parado llamado hombres no viene al caso hablar aquí.  Se preguntaran ¿Qué tiene que ver esto con la prostitución? Veamos: Toda manifestación en el plano material, en la superestructura, es la manifestación de una entidad astral llamada arquetipo psicoideo. Todos sabemos que esta es una entidad astral originada y alimentada por la puesta de sentido de una grey determinada. Decir que es el aspecto femenino quien fundó y alimenta a este monstruo es una obviedad. Con aspecto femenino quiero significar, no solo a la mujer, también a lo femenino que rige al hombre pusilánime carente de voluntad, que junto a la mujer, madre, hermana, hija o esposa, o cualquier aspecto femenino que lo tenga esclavizado, conforman en el plano material lo que se conoce como “familia farandulera”; con rigor de verdad, el arquetipo familia a secas y fagocitado por dicho monstruo astral que es el arquetipo farándula. De modo que dicho arquetipo psicoideo que se tornó independiente de la grey que lo gesto, aportando quien observa, o si quieren la familia, la energía psicofísica indispensable para su evolución entelequial. Este menstruo astral es quien impone el “modo se ser” a la fagocitada mujer-jefe. Este modo de ser no son modos cualquieras, son imposiciones como por ejemplo, el comportamiento social, modas, gustos, y conductas sociales en general. Si el arquetipo farándula es inmoral, hipócrita y carente de la más mínima espiritualidad ¿Que les hace pensar que aquellas mujeres llamadas familiares y honestas que se encuentran manipuladas por dicho arquetipo no actúen desde la moral que el mismo impone? ¿Cómo poseer una familia respetable y armónica cuando la mujer en el contexto familiar pontifica las órdenes del arquetipo astral, en este caso, el arquetipo farándula?   

Este monólogo no pretende exponer la psicopatología de la virginidad ni de la prostitución, y esto por una razón: no es el objetivo estratégico del mismo; pretende ubicar al camarada en un lugar en el cual pueda evaluar los conceptos expuesto desde la comprensión; es decir: de modo imparcial. No estoy diciendo que la parcialidad y la comprensión sea lo mismo, nada de eso. La comprensión, como asevera nuestra sabiduría, es ver desde una nueva perspectiva; es decir: desde fuera del fenómeno, observar el fenómeno sin ser parte del fenómeno a pesar que ambos, fenómeno y observador, se encuentren en el tiempo transcendente. Solo en estado de alerta y la posterior orientación estratégica, el Virya logrará la comprensión de un fenómeno dado; perspectiva esta que solo se logra si el Virya se encuentra bajo la mística Hiperbórea. No así la imparcialidad que fuera de la mística aludida se encuentra contaminada de preeminencias y subjetivismo. Para simplificar las cosas se podría decir, permítaseme la calificación, que la comprensión es imparcialidad objetiva. DE MODO, QUE PARA LOGRAR UNA LECTURA COMPRENSIVA DE LA VIRGINIDAD Y LA PROSTITUCIÓN NO SE DEBE ESTAR ENAMORADO; SI ES QUE POR ENAMORADO SE ENTIENDE ENCONTRARCE FAGOCITADO POR UN SÍMBOLO SAGRADO, QUE EN EL CASO QUE NOS CONCIERNE ES LA MUJER, O CON MÁS RIGOR, EL ARQUETIPO MUJER. Regresemos al tema.

La virginidad en la mujer se manifiesta en su Vril como potencia espiritual, siendo de importancia cardinal en ritos los cuales tienen como objetivo la comunican con lo divino, la prostitución en este contexto, tiene el mismo significado, cosa que se expone con detalle en la iniciación kaulica ¿Conocen una mujer con estas cualidades espirituales? ¿Una madre, una hermana, una esposa, una hija? Seguro que no la conocen; yo tampoco, a excepción de una. La prostitución en este contexto, contiene un inconmensurable misterio que se encuentra relacionado estrechamente con el incesto, pero esa es otra historia, la verdadera historia del espíritu encadenado del cual la psicología como siempre, no tiene la más pálida idea.

Este comportamiento, este modo de ser de la mujer, por cierto muy en boga hoy en día. Con la frase “hoy en día” quiero significar, más o menos, después de terminada la II guerra mundial, que han hecho de esta civilización un gigantesco burdel. Es como escribió el más grande escritor argentino del siglo XX J.L Borges: “No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”. Si no los une el amor, sin dudas los une un interés; el interés de contrarrestar el espanto que por regla general lo experimenta la mujer o el hombre con un alto porcentaje de feminidad. De modo que la frase tendría que leer: “será por eso que nos soportado tanto”, y es esto lo que une a la prostituta y al cliente: el espanto, fundamentalmente a la mujer. Es por esto que la mujer lo soporta al cliente tanto, y aquí el cliente puede ser el marido, el amante, el novio o cualquier hombre que sirva como medio para lograr dinero-poder. Adonde existe el deseo o un interés, cualquiera sea el, no les quepa dudas, anida la prostitución. A la mujer que le quepa el sayo que se lo ponga ¡¡Espero que los sayos sean lo suficientes!! ¿No lo creen? sigamos.       

Siguiendo con la frase “hay que separar la paja del trigo”, dándonos a entender que hay que separar lo útil de lo inútil que se encuentran en la espiga. En lo que a nosotros concierne, esta sentencia alude a que entre las mujeres, poquísimas son granos de trigo, las otras, la mayoría son paja, de lo que se infiere que existen vírgenes y prostitutas que son paja, y vírgenes y prostitutas que son trigo. Las primeras son las vírgenes por temor al castigo Divino, y no por convicción. Las segunda son las que ofician de prostitutas, lo sepan a no, que por regla general, lo saben. Esta afirmación vertida en cierta reunión en la cual se encontraban presente tres mujeres, de haber podido me habrían linchado, lo que evidencia la veracidad de la afirmación ¿Cómo le llamarían ustedes a una mujer virgen que después de masturbarse, como quedó claro, con una fantasía, siente una enorme culpa-pecado y concurre a confesarse con un sacerdote para lavar esa falta? ¿Cómo llamarían ustedes a una mujer que valiéndose de una relación sexual o varias, con el objetivo de lograr dinero, información, confort, lograr el favor de un funcionario para adquirir un trabajo que por regla general no lo es, lograr un crédito, una garantía, lograr un papel en la televisión o en una obra mediocre cualquiera sea ella? Miren cualquier programa de televisión y díganme si no estamos viviendo en un gigantesco burdel. Repito ¿Cómo llamarían ustedes a estos dos tipos de mujer? De modo que hay que saber separar la paja del trigo ¿Y quién sabrá separarla si no nosotros lo que vemos?  Así como la virginidad es de importancia cardinal en ritos cuyo fin es lograr una comunicación con la divinidad, la prostitución tiene el mismo valor transcendente. La diferencia reside en que es lo que entienden estas tipologías por “relación sexual” , y esto es así, por definir este vocablo un estadio celeste y otro terreno, es decir, uno espiritual y otro anímico; y es desde lo espiritual que nos valemos para afirmar si un hecho es transcendente o no. Una de las razones por la cual el Virya queda atrapado por la seducción del símbolo sagrado, en este caso de la mujer, se debe a su extravío objetivo que lo deviene indefenso ante el hecho kármico, con el agravante que la mujer al ignorar este hecho por estar ella sumida en el mismo extravío objetivo, actúa desde lo emocional en el contexto de la cultura, que como bien sabemos, es el arma estratégica del enemigo. Conocer en profundidad la estrategia enemiga con sus variables tácticas es fundamental para  elVirya para no caer en la trampa tendida por el enemigo, y adonde queda en evidencia esta trampa, es en los errores gnoseológicos producto de las evaluaciones  de las cuales no son ajenas las preeminencias. Por ejemplo, como quedo claro, una preeminencia es afirmar que una mujer virgen es aquella que no ha tenido relación sexual, o que una prostituta es aquella que tiene relación sexual a cambio de dinero. Estas afirmaciones aparte de ser errores gnoseológicos, son socialmente pura necedad e hipocresía, con el agravante que lo cometen aquellos que buscan la verdad. De modo que es indispensable para acercarse a la verdad de estos dos modos de conductas, tener una visión comprensiva del fenómeno. En cierta oportunidad hablando sobre la virginidad con un camarada, quedó estupefacto cuando dije que para mí la virginidad y la prostitución son contingencias sin relevancia. Y agregue: “el límite de nuestro conocimiento es la especie, más allá de la especie se encuentra el género; es decir, el error gnoseológico”, y agregue: “Camarada, aquí le especie es la mujer; lo de virgen o prostituta pertenece al género”. Me contestó que como podía yo pensar de ese modo y decir que la virginidad y la prostitución son contingencias; a lo que conteste: “Yo amo a las mujeres, no me enamoro de ellas; a lo que me pregunta: ¿Con cuál prefería vivir? A lo que contesto: “Con ninguna de las dos”. Pero ¿Con cual tendría relación sexual? A lo que contesto: “Con cualquiera de las dos”. Insistió: ¿Y si tendrías que elegir? Le contesto: “Con la prostituta. Nosotros somos guerreros camarada y despreciamos lo fácil”. Hasta hoy no me volvió a hablar. Esto me lleva a afirmar que el hombre débil y pusilánime prefiere a la mujer virgen, no por fundamento espiritual, sino por ser la mujer virgen no peligrosa. Esta elección no es estratégica; muy por el contrario, se asienta en la inmadurez psicológica que lo devino cobarde y temeroso, y con una mujer virgen, como dije, no corre peligro. Esta clase de hombres jamás se relacionarían con una prostituta a excepción que le pague. La prostituta jamás se entregara a un hombre débil por no encontrarse este a la altura de sus exigencias, y no me estoy refiriendo con esto al dinero. Saquen ustedes sus propias conclusiones. En el otro extremo de encuentra el cliente, los que se relacionan sexualmente con prostitutas, los que carecen de la integridad y la madurez de integrar una pareja con la responsabilidad que eso demanda.

El Virya que se encuentre en vías de despertar y comprenda desde un lugar propio, esto es, fuera de las cosas, lo que concierne a la mujer virgen y a la mujer prostituta, tiene que ir acostumbrándose a vivir solo, porque no habrá mujer que lo quiera o desee y mucho menos que lo ame, es más, será despreciado por ellas, cosa que por otro lado no le importará, excepto que sea una Virya despierta; a esto se lo puedo jurar. Ahora escucharé las preguntas.


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